Apertura en Parque Chacabuco: Casa Bellucci apuesta por la pizza porteña y las pastas artesanales

En una emblemática esquina de Parque Chacabuco, dentro de un edificio histórico considerado patrimonio barrial, abre sus puertas Casa Bellucci, una casa de pastas y pizzas porteñas contemporáneas con moscatería, pensada como un recorrido gastronómico que pone en valor la memoria del lugar, la identidad porteña y el respeto por el producto. 

El proyecto surge del equipo detrás de Mondongo y Coliflor, cuando sus creadores —Eduardo “Cabito” Massa Alcántara, Guillermo Busquiazo, Javier Labaké y José Villar— detectaron el potencial de una propiedad “detenida en el tiempo” y decidieron recuperarla preservando su esencia: techo original, paredes con su traza intacta y detalles arquitectónicos que hoy conviven con una puesta actual.

El edificio que hoy alberga a Casa Bellucci cuenta con casi 90 años de historia y funcionó originalmente como fábrica y tienda vinculada al universo apícola , un pasado que no sólo se respeta sino que se honra en cada detalle del lugar. Ese origen se resignifica tanto en la ambientación —que conserva pisos, estanterías y estructuras originales— como en la carta, donde la miel se convierte en un ingrediente transversal y en símbolo de la memoria del espacio.

Desde el ingreso, Casa Bellucci despliega una identidad visual clásica pero que destaca. El frente vidriado, con puertas de madera y ventanales amplios, abre el restaurante a la esquina y deja entrar la vida del barrio, mientras el salón se organiza sobre un piso de damero blanco y negro que define el recorrido y refuerza la impronta porteña. 

Mesas con manteles blancos y sillas de cuero conviven con una iluminación de carácter industrial, dando forma a una atmósfera cálida y elegante. Uno de los focos del sitio es la gran estantería de madera oscura, de piso a techo, repleta de conservas, frascos, botellas, latas y objetos cotidianos que evocan una antigua despensa barrial, complementada por una escalera corrediza original que se conserva desde la construcción inicial.

La cocina abierta se integra al salón a través de una barra de mármol veteado y tiene como protagonista un horno a leña negro, con la madera y la llama a la vista, enmarcado por paredes de azulejos blancos. Sobre este sector, un mural de gran formato añade un toque artístico que convive con el resto del lugar.

Gastronomía con sabor a tradición

La propuesta de Casa Bellucci amalgama historia y un toque contemporáneo, con la miel como elemento que atraviesa distintos momentos del menú . Entre las entradas se destacan la fainá frita, crocante, con queso crema de albahaca, mortadela, rúcula y miel de naranja y ají, y la fainacotta, con base de ricota y corazón de burrata, tomates asados y hierbas frescas. A estas se suman preparaciones como la lasaña de berenjenas, el vitel toné, la sopita de tomate con jamón crudo y huevo; y el Crudo y Cositas, que combina jamón crudo, caponata agridulce y burratina.

Las ensaladas aportan frescura y contraste, como la de espinaca con jamón crudo, peras, rúcula, menta, queso azul y almendras; la de hinojo con quinoa, tomates confitados  y aderezo de naranja; la de rúcula con choclo a la leña, cherries, pickles de cebolla, rabanito, polvo de aceitunas y dressing de cilantro, y una versión con sandía, tomates cherry, pepino, rúcula y aderezo de moscato y miel.

El recorrido continúa con las pastas caseras, elaboradas a partir de una cuidadosa selección de harinas y con un proceso que prioriza la ligereza y el respeto por el producto , para que el relleno sea siempre protagonista, mientras que las salsas se trabajan con cocciones limpias y sin excesos. La carta incluye agnolotti del plin de ternera con crema de cebolla y emulsión de guayaba; cavatelli con pomodoro, albahaca, pesto y aceite de oliva; ñoquis con gorgonzola y trufas; ravioles de espinaca y ricota con pomodoro fresco, y lasaña con estofado de carne, salsa blanca, pomodoro y parmesano.

Las pizzas se trabajan desde la tradición local: versiones al molde con cocción a la leña y toppings que combinan lo clásico con lo contemporáneo . La carta propone la clásica mozzarella, fugazza con queso, jamón y morrón asado, napolitana, pizza a la sartén, además de una opción keto individual y un capricho del pizzero que cambia a diario. El menú se completa con empanadas fritas de matambre cortado a cuchillo, pollo, jamón y queso, queso y cebolla, carne picante y una alternativa sin TACC.

El cierre dulce llega con la Torta Delphina, con un bizcocho de miel con queso crema, crema y migas; un postre de chocolate con sal marina y naranja confitada; ananá a la leña con merengue crocante y coco; arroz con leche aromatizado con especias y cítricos con dulce de leche; y un tiramisú que incorpora moscato como sello de la casa. También se ofrece torta de cumpleaños por encargo.

Bebidas: Moscatería y ritual porteño

Casa Bellucci se define como moscatería y recupera un ritual profundamente porteño: moscato, pizza y fainá. La oferta del bar incluye cócteles con moscato como firma de la casa —entre ellos el Moscato de Verano, disponible por copa o jarra, y el Beso de Dama— además de clásicos como vermut, gin tonic, Negroni y Old fashioned. La propuesta se completa con cerveza tirada, limonada, gaseosas y agua.

En vinos, la selección reúne etiquetas de distintos estilos —blancos, rosados, naranjos, tintos y espumosos— con presencia de bodegas y productores nacionales, y un apartado especial de moscatos con opciones locales e internacionales. La cafetería acompaña sobremesas y cierres con alternativas típicas como espresso, jarrito, cortado, té y submarino.

Casa Bellucci llega a Parque Chacabuco para consolidarse como un nuevo punto de encuentro del barrio, donde la cocina porteña se expresa con identidad, respeto por el producto y memoria. En un edificio que recupera su historia y la convierte en experiencia, el lugar invita a sentarse con hambre y salir con vivencias , reafirmando que comer también puede ser una forma de celebrar la tradición.

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