En la agenda de arquitectos, desarrolladores y constructoras, la selección de materiales suele concentrarse en los aspectos visibles del proyecto: fachadas, terminaciones, eficiencia energética o amenities. Sin embargo, en los grandes desarrollos, la calidad estructural se define en gran parte por componentes que no se ven, como los caños estructurales que sostienen sistemas portantes, refuerzos y redes técnicas.
“En proyectos de gran escala, los caños no son un insumo menor. Son parte del esqueleto que sostiene la inversión”, explica Marcelo Pascual, presidente de Herpaco. “Una elección incorrecta puede no notarse al inicio de la obra, pero sí con el paso del tiempo”.
El contexto del acero y el consumo de caños
El mercado de caños y tuberías acompaña de forma directa el pulso de la construcción y el desarrollo inmobiliario. A nivel regional, el segmento mantiene una tendencia de crecimiento sostenido impulsado por la urbanización, la ampliación de infraestructura y la demanda de proyectos industriales y logísticos.
De acuerdo con estimaciones sectoriales, el mercado latinoamericano de tuberías alcanzó en 2024 valores de entre USD 1.400 y USD 2.900 millones, con proyecciones de crecimiento anual cercanas al 5% hacia la próxima década. Argentina, si bien atravesada por ciclos de volatilidad, continúa siendo un actor relevante en el consumo de materiales para proyectos de mediana y gran escala.
En el plano local, la producción industrial vinculada a caños y sistemas de conducción se mantiene en niveles cercanos a las 195.000 toneladas anuales, con variaciones asociadas al ritmo de la obra pública y privada. El consumo se concentra principalmente en desarrollos inmobiliarios, infraestructura edilicia, parques industriales y proyectos logísticos.

Caños estructurales: mucho más que un insumo técnico
En edificios de gran altura, hoteles o countries, los caños estructurales cumplen funciones críticas: aportan rigidez, soportan cargas y permiten resolver desafíos de diseño sin resignar seguridad. En estos casos, no todos los caños responden a las mismas exigencias.
“Todavía existe la idea de elegir el caño únicamente por precio, cuando en realidad debería analizarse el uso, el entorno y la exigencia estructural”, señala Pascual. “En grandes proyectos, ese criterio técnico es clave”.
La tendencia en desarrollos modernos apunta a contemplar desde el inicio factores como:
- Vida útil de la estructura
- Condiciones ambientales (humedad, corrosión, intemperie)
- Costos de mantenimiento a largo plazo
- Flexibilidad para futuras ampliaciones o cambios de uso
El rol de los caños epoxi en entornos exigentes
Dentro de ese esquema, los caños epoxi ganan protagonismo en proyectos donde las condiciones ambientales son más severas o donde se busca maximizar la durabilidad de la infraestructura. Estacionamientos subterráneos, áreas técnicas, subsuelos, salas de máquinas y sectores de servicio son algunos de los espacios donde este tipo de soluciones se vuelve cada vez más frecuente.
“El recubrimiento epoxi aporta una protección adicional frente a la corrosión y al desgaste. En determinados entornos, no es un lujo: es una necesidad”, afirma el presidente de Herpaco.
Este tipo de soluciones, explican desde el sector, permite reducir intervenciones futuras, minimizar paradas operativas y extender la vida útil del activo, un punto especialmente valorado en proyectos inmobiliarios de renta y desarrollos hoteleros.
De la obra al activo inmobiliario
Para los desarrolladores, la elección de materiales estructurales tiene un impacto directo en la valorización del proyecto. Un edificio, un hotel o un country no se evalúa solo por su diseño inicial, sino por su comportamiento a lo largo de los años.
“En real estate, cada decisión técnica termina teniendo una traducción económica”, sostiene Pascual. “Un menor mantenimiento o una mayor durabilidad se reflejan en la rentabilidad del activo”.
En este sentido, la selección de caños estructurales adecuados se vincula cada vez más con una lógica de inversión de largo plazo, en la que el costo inicial es solo una parte de la ecuación.
En proyectos de gran escala, el rol del proveedor de materiales también se redefine. Más allá del suministro, su capacidad para asesorar técnicamente, garantizar disponibilidad y acompañar decisiones críticas se vuelve determinante.
“El valor está en ayudar a elegir bien desde el inicio”, concluye Pascual. “Cuando el proyecto arranca con criterios sólidos, todo lo demás fluye mejor”.
De este modo, los caños estructurales dejan de ser un componente secundario para convertirse en una pieza estratégica del proyecto.
La clave, coinciden los especialistas, está en entender que lo que no se ve también construye valor. Y que, en grandes obras, esa diferencia empieza muchas veces por los caños.





