Estrategias de venta 24/7 durante el Mundial: el desafío de responder al instante

Mientras millones de personas siguen los partidos en pantallas, grupos de WhatsApp y redes sociales, las empresas enfrentan una paradoja: el evento que más concentra atención también puede convertirse en una de las mayores oportunidades comerciales del año. El desafío ya no es solo estar visible durante el Mundial, sino poder vender, atender y convertir consultas en tiempo real, incluso cuando los equipos humanos están distraídos, saturados o fuera de horario.

La Copa del Mundo 2026 se disputa entre el 11 de junio y el 19 de julio, con 48 selecciones, 104 partidos y sedes distribuidas en Estados Unidos, México y Canadá. Esa escala cambia el modo en que las empresas deben pensar sus campañas. No se trata de un único momento de alto impacto, sino de una secuencia prolongada de picos de atención. Cada partido importante genera pausas laborales, reuniones, consumos asociados, búsquedas espontáneas y conversaciones comerciales que pueden aparecer en horarios poco habituales.

Durante un Mundial, la atención del cliente no desaparece: se fragmenta. La gente sigue comprando, consultando y comparando, pero lo hace entre partidos, desde el celular y muchas veces por canales conversacionales. La empresa que no responde en ese momento pierde una oportunidad que quizá no vuelve”, afirma Martín Pilossof, cofundador de Prometheo, plataforma argentina de inteligencia artificial aplicada a ventas y atención comercial para pymes.

El contexto regional vuelve esa discusión todavía más relevante. Según un reporte de Endeavor y Mercado Libre citado por Reuters, el e-commerce en América Latina proyecta superar los US$ 215.000 millones en 2026 y crece por encima del promedio global. El mismo informe señala que el 84% de las compras online de la región se realizan desde smartphones. En otras palabras: el cliente latinoamericano compra desde el teléfono, exige inmediatez y castiga la fricción.

El Mundial amplifica ese comportamiento. En lugar de jornadas lineales, las marcas enfrentan días atravesados por micro-momentos: antes del partido, durante el entretiempo, después de un gol, al cierre de la jornada o en la previa de un encuentro clave. Delivery, gastronomía, indumentaria, turismo, electrónica, servicios profesionales, salud, real estate y educación pueden recibir demanda fuera de los horarios tradicionales.

“Las pymes no necesitan IA para parecer innovadoras. La necesitan para no perder conversaciones. Hoy una venta puede empezar en WhatsApp a las 23, seguir en Instagram al día siguiente y cerrarse después de una consulta muy específica. Si esa información queda dispersa o si nadie responde a tiempo, la oportunidad se enfría”, sostiene Pilossof.

Ahí aparece una diferencia central: vender 24×7 no significa tener personas conectadas todo el día, sino construir una capa operativa capaz de interpretar, priorizar y responder cuando el equipo humano no está disponible. El comercio conversacional ya no se limita a contestar preguntas frecuentes. La nueva etapa está marcada por agentes de IA capaces de comprender intención, clasificar leads, derivar casos complejos y acompañar al usuario hasta el siguiente paso comercial.

La conversación global sobre comercio agéntico suele estar enfocada en agentes que compran por los usuarios, comparan precios o ejecutan pagos. Pero en América Latina hay una oportunidad previa y más urgente: agentes que ayuden a las empresas a vender mejor.

Antes de que un consumidor delegue una compra en una IA, miles de negocios necesitan resolver algo más básico: no dejar consultas sin responder, no perder leads por demora y no depender de que una persona esté mirando todos los canales al mismo tiempo.

Martín Pilossof, cofundador de Prometheo

Prometheo nació justamente de ese problema. La solución surgió dentro de ITESA, la compañía tecnológica fundada por Pilossof y Juan Stein, cuando el equipo necesitó gestionar un volumen creciente de consultas que no podía atender manualmente. Lo que comenzó como una herramienta interna terminó convirtiéndose en un CRM conversacional con agentes de IA para ventas, atención y gestión de leads. La compañía ya trabaja con más de 1.000 empresas en la región y registró un crecimiento cercano a ocho veces en el último año, según información de la firma.

“El primer error es pensar que un agente de IA reemplaza a un vendedor. En realidad, cambia el punto de partida. Cuando una persona toma el caso, ya no arranca de cero: tiene contexto, intención detectada, historial y una oportunidad mejor ordenada”, explica Pilossof.

La tendencia no es aislada. Meta lanzó en 2026 un Business Agent orientado a empresas, con foco en WhatsApp, Messenger e Instagram, capaz de responder consultas, calificar leads, reservar turnos y cerrar ventas, según reportó Reuters. El movimiento confirma que la atención comercial entra en una etapa donde el software deja de ser un repositorio pasivo y empieza a operar sobre la demanda.

Sin embargo, para las pymes el desafío no es comprar “una IA”, sino rediseñar su operación comercial. Automatizar mal puede ser tan costoso como no automatizar. Un bot rígido que no entiende contexto, responde con frases genéricas o deriva tarde puede destruir confianza.

La oportunidad está en construir agentes capaces de actuar con límites claros: responder cuando corresponde, escalar cuando el caso lo requiere y mantener coherencia con la voz de la empresa.

El 2026 AI Agent Index, un relevamiento académico sobre sistemas de IA agéntica desplegados en el mercado, advierte que el ecosistema de agentes avanza rápido, pero también es complejo, heterogéneo y con niveles variables de transparencia. Para el mundo pyme, esa advertencia es clave: la adopción no debería medirse solo por velocidad, sino también por control, trazabilidad y supervisión humana.

“Un agente comercial no puede ser una caja negra. Tiene que estar conectado con el negocio, con sus reglas, con sus horarios, con sus productos y con sus límites. La IA sirve cuando simplifica la operación sin hacerle perder control a la empresa”, dice Pilossof.

El Mundial funciona como una prueba de estrés para ese modelo. Las compañías que planifiquen campañas deberán pensar más allá del anuncio o el descuento. ¿Quién responde si una promoción se viraliza durante un partido? ¿Qué pasa si entran cien consultas en una hora? ¿Cómo se prioriza a quien quiere comprar ahora frente a quien solo pregunta precio?

Durante el Mundial, esa arquitectura puede marcar una diferencia concreta. Un local gastronómico puede ordenar reservas y consultas de delivery en horas pico. Una tienda de tecnología puede responder dudas sobre televisores, celulares o promociones mientras se juegan partidos. Una inmobiliaria puede clasificar interesados que consultan fuera del horario laboral. Una clínica puede tomar solicitudes de turnos cuando la recepción no está activa.

Nielsen reportó en junio de 2026 que el interés por el fútbol en Norteamérica creció 10,9% en cinco años y supera los 136 millones de fans en la previa del torneo. Aunque el dato corresponde a los países anfitriones, muestra la magnitud de un fenómeno que se expande por pantallas, plataformas y comunidades. Para América Latina, donde el fútbol ya opera como lenguaje cultural cotidiano, el Mundial no solo concentra audiencia: ordena conversaciones sociales y hábitos de consumo.

“La IA no crea demanda por sí sola: ayuda a capturarla cuando aparece. El Mundial genera conversación, emoción y urgencia. Pero si la empresa no tiene capacidad de respuesta, esa energía no se transforma en negocio. La diferencia entre una campaña simpática y una campaña rentable puede estar en la velocidad con la que se atiende cada consulta”, señala Pilossof.

En un mercado mobile-first, conversacional y cada vez más impaciente, el 24×7 deja de ser una promesa de atención y se transforma en una ventaja competitiva. El comercio agéntico más relevante para las pymes quizá no sea todavía el de una IA que compra sola. Es el de una empresa que puede conversar, vender y gestionar oportunidades mientras el mundo mira otra pantalla. En el Mundial, como en los negocios digitales, muchas veces gana quien responde primero, entiende mejor y no deja enfriar la jugada.

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