Shipnow apuesta por el talento joven en la logística tecnológica

En un mercado laboral donde la tecnología avanza más rápido que los planes de estudio y donde las empresas compiten por perfiles cada vez más especializados, la formación de talento joven dejó de ser una política complementaria para convertirse en una decisión estratégica. Ya no alcanza con esperar a que los profesionales lleguen “formados” al mundo corporativo: las compañías que operan en sectores intensivos en tecnología, datos y operación deben involucrarse antes, tender puentes con universidades y ofrecer experiencias reales donde los estudiantes puedan transformar conocimiento académico en impacto concreto.
Ese es el camino que viene construyendo shipnow, empresa argentina especializada en soluciones de fulfillment y logística para ecommerce, que incorporó programas orientados a jóvenes talentos con un objetivo doble: acompañar la formación de estudiantes avanzados y, al mismo tiempo, acercarlos a desafíos reales de una operación tecnológica de alta escala.
La compañía cuenta actualmente con dos grandes iniciativas activas: el Programa de Pasantías FaCENA, desarrollado en alianza con el Centro de Cómputos de Alto Rendimiento del Nordeste, CECONEA, y el Programa de Becarios CEDIT, vinculado al Centro de Desarrollo e Investigación Tecnológica. Ambas iniciativas apuntan a integrar jóvenes perfiles a equipos donde la tecnología, los datos y la resolución de problemas operativos se cruzan todos los días.
“Para nosotros, formar talento joven no es una acción aislada ni una búsqueda de corto plazo. Es una forma de construir futuro para la compañía y también para el ecosistema tecnológico argentino. Cuando un estudiante puede aplicar lo que aprende en la universidad sobre un problema logístico real, empieza a entender cómo se construye valor desde la tecnología”, señala Alfredo Quiuan, CTO de shipnow.
El diferencial de estos programas está en que no se limitan a una experiencia de observación o acompañamiento pasivo. Las pasantías están diseñadas como instancias de aprendizaje práctico y profesionalizante, dirigidas a estudiantes avanzados de Ingeniería en Sistemas, Ingeniería Electrónica y Licenciatura en Matemáticas. En lugar de ingresar a tareas periféricas, los jóvenes se suman a proyectos vinculados con necesidades concretas de la operación.
Uno de esos proyectos es el de Ruteo Automático, donde los participantes colaboran en el uso de inteligencia artificial para mejorar la asignación y distribución de la flota, con el objetivo de optimizar el armado de rutas eficientes en tiempo real. En una industria donde cada minuto, cada kilómetro y cada decisión operativa impactan en costos, niveles de servicio y experiencia del cliente, la capacidad de aplicar modelos inteligentes a la logística se vuelve un factor competitivo.
Otro eje de trabajo es Peso Inteligente, una iniciativa que involucra el desarrollo de modelos predictivos para estimar pesos de productos a partir del cruce de variables como categoría, descripción y datos históricos. Esa información permite mejorar la lógica de carga, anticipar necesidades operativas y reducir ineficiencias en procesos donde los datos no siempre llegan completos o estandarizados.
También existe una línea vinculada a Mesa de Ayuda, pensada como una plataforma de aprendizaje para jóvenes que buscan dar sus primeros pasos firmes en ingeniería de software y soporte técnico. Allí, los participantes se entrenan en la resolución de incidencias técnicas complejas, adquieren criterio operativo y se familiarizan con el funcionamiento interno de una compañía tecnológica que presta servicios críticos para otras empresas.
“Hay una diferencia enorme entre estudiar tecnología y tener la oportunidad de verla funcionando en un entorno real, con restricciones reales, clientes reales y problemas que hay que resolver en tiempos concretos. Esa experiencia acelera la curva de aprendizaje y ayuda a que los jóvenes desarrollen no solo conocimiento técnico, sino también criterio profesional”, agrega Quiuan.
La estrategia de shipnow también tiene un componente federal. La compañía consolidó vínculos con instituciones educativas como la Universidad Nacional del Nordeste, UNNE, y la Universidad Nacional de La Matanza, UNLaM, con la intención de ampliar el acceso a oportunidades de formación más allá de los centros tradicionales de talento tecnológico. En el caso de la alianza con UNNE, los jóvenes se integran a una célula de Data Science, donde trabajan en modelos de inteligencia artificial aplicados a problemas logísticos reales de alta escala. Con UNLaM, la empresa proyecta la incorporación de becarios para el equipo de Soporte, orientados a la Mesa de Ayuda.
El modelo responde a una tensión cada vez más visible en el mercado: muchas empresas necesitan perfiles tecnológicos con experiencia, pero pocos jóvenes tienen acceso temprano a entornos donde puedan adquirirla. Para sectores como logística, ecommerce, software operativo, datos e inteligencia artificial aplicada, ese desfasaje puede convertirse en un cuello de botella. La demanda de talento no se resuelve únicamente contratando perfiles senior: también requiere crear semilleros, acompañar procesos y abrir espacios de aprendizaje donde la experiencia se construya desde el trabajo cotidiano.
En ese sentido, shipnow busca que sus programas funcionen como un puente entre la formación académica y la carrera profesional. La compañía no solo incorpora estudiantes a proyectos técnicos, sino que intenta ofrecerles contexto, acompañamiento y exposición a desafíos que exceden el aula. Un modelo predictivo, una ruta optimizada o una incidencia resuelta no son ejercicios abstractos: son decisiones que pueden impactar directamente en la eficiencia de una operación, en el cumplimiento de una entrega o en la experiencia final de una marca que vende online.
“Cuando hablamos de jóvenes talentos, no hablamos de recursos de apoyo. Hablamos de personas que pueden aportar mirada, energía y capacidad técnica desde el primer día si se les da el contexto adecuado. Nuestro rol como empresa es generar ese entorno: buenos desafíos, acompañamiento y una cultura donde aprender también sea parte del trabajo”, sostiene el CTO de Shipnow.

La modalidad de los programas también refleja una adaptación a las nuevas formas de estudiar y trabajar. Para garantizar que los participantes puedan equilibrar la exigencia académica con la experiencia profesional, las iniciativas contemplan una carga horaria flexible de entre cuatro y seis horas diarias. Además, la empresa ofrece esquemas híbridos o 100% remotos, lo que permite ampliar la convocatoria, incluir talento de distintas regiones y evitar que la ubicación geográfica sea una barrera para acceder a oportunidades en tecnología.
Ese punto resulta clave en un país donde buena parte del talento joven no necesariamente reside cerca de los principales polos corporativos. La posibilidad de integrarse a una compañía tecnológica desde esquemas remotos o híbridos no solo mejora la empleabilidad de estudiantes del interior, sino que también permite a las empresas diversificar sus equipos, sumar perspectivas y construir capacidades distribuidas.
Para shipnow, esa mirada tiene una lógica de negocio y también de construcción cultural. En logística, la tecnología no es un área separada de la operación: atraviesa la planificación, la gestión de inventario, el armado de rutas, la asignación de recursos, la atención de incidencias y la mejora continua. Formar jóvenes dentro de ese entorno permite que entiendan desde temprano cómo se combinan datos, software y procesos físicos en una cadena de valor cada vez más exigente.
El avance del ecommerce aceleró esa transformación. Las empresas que venden online necesitan operaciones más flexibles, trazables y eficientes. Los consumidores esperan entregas rápidas, información precisa y experiencias sin fricción. Detrás de esa expectativa hay plataformas, algoritmos, equipos de soporte, centros de distribución, integraciones y decisiones logísticas que deben coordinarse con precisión. Para los jóvenes que ingresan a programas como los de Shipnow, ese ecosistema se convierte en una escuela práctica de tecnología aplicada.
“La logística moderna es un gran laboratorio para aprender tecnología. Hay datos, hay problemas de optimización, hay sistemas que tienen que conversar entre sí y hay una operación que no se detiene. Para un estudiante avanzado, trabajar sobre ese tipo de desafíos es una oportunidad muy potente para desarrollar carrera”, afirma Quiuan.
La apuesta de la compañía también dialoga con una tendencia más amplia en el mundo corporativo: las empresas que logran atraer y formar talento temprano tienen más posibilidades de construir equipos sólidos, reducir brechas de conocimiento y desarrollar profesionales alineados con su cultura. En lugar de ver a los programas de pasantías como una instancia transitoria, muchas organizaciones comienzan a pensarlos como una primera etapa de carrera, donde se detectan capacidades, se acompañan intereses y se proyectan futuros roles.
En el caso de la compañía de logística, las células de Data Science, Desarrollo y Soporte Técnico funcionan como espacios de entrenamiento y, al mismo tiempo, como posibles puntos de partida para trayectorias profesionales más largas. La experiencia permite que los jóvenes conozcan distintas dimensiones del negocio, comprendan qué áreas les interesan y desarrollen habilidades que difícilmente se adquieren solo desde la formación teórica: comunicación con equipos, análisis de prioridades, resolución de problemas, documentación, pensamiento sistémico y capacidad de adaptación.
El impacto no se limita a la empresa. Cuando una compañía tecnológica establece alianzas con universidades y abre oportunidades de formación aplicada, también contribuye a fortalecer el ecosistema. Las instituciones educativas acercan a sus estudiantes al mundo profesional, las empresas acceden a talento con potencial y los jóvenes encuentran un primer espacio donde validar conocimientos, descubrir intereses y proyectar una carrera.
“Creemos que las empresas tenemos que involucrarnos más en la formación de talento. No para reemplazar a la universidad, sino para complementarla. La academia aporta una base fundamental; la empresa puede sumar contexto, velocidad, problemas reales y acompañamiento para que ese conocimiento se transforme en experiencia”, resume el CTO de shipnow.
La formación de talento joven aparece como una ventaja competitiva y una responsabilidad compartida. Shipnow busca posicionarse en ese cruce: una empresa que no solo desarrolla soluciones logísticas para el crecimiento del ecommerce, sino que también invierte en quienes pueden construir la próxima etapa de esa industria.
La lógica es clara: formar talento no es esperar resultados inmediatos, sino crear las condiciones para que los profesionales del futuro empiecen a desarrollarse hoy. Y en sectores donde la innovación depende tanto de la tecnología como de las personas capaces de aplicarla, esa



