Argentina, el Mundial y la oficina: cómo las empresas redefinen beneficios y flexibilidad en clave futbolera

Falta cada vez menos para el Mundial 2026 y, en Argentina, el tema ya empieza a aparecer en conversaciones cotidianas, agendas laborales y dinámicas sociales. Como ocurre cada cuatro años, las empresas empiezan a hacerse una pregunta que parece repetirse mundial tras mundial: ¿qué hacer cuando juega la Selección?.

La escena ya es conocida. Reuniones reprogramadas, oficinas semi vacías, chats internos dominados por el fixture, pantallas encendidas en espacios comunes y colaboradores pendientes del próximo partido. Pero esta vez parece haber algo distinto. Cada vez más compañías empiezan a entender que intentar actuar como si nada pasara ya no funciona.

El torneo, que se disputará entre el 11 de junio y el 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá, llega además con una expectativa especial: la Selección Argentina defenderá el título obtenido en Qatar 2022 e intentará alcanzar una cuarta estrella. Y en un país donde el fútbol atraviesa conversaciones, emociones y rutinas cotidianas, el Mundial vuelve a convertirse en un fenómeno que impacta directamente dentro de las organizaciones.

Sin embargo, la discusión ya no parece pasar únicamente por permitir o no ver un partido durante el horario laboral. El foco empieza a desplazarse hacia otra dimensión: cómo las empresas pueden convivir con ese fenómeno cultural y transformarlo en una oportunidad para fortalecer vínculos internos, mejorar el clima laboral y generar experiencias compartidas dentro de los equipos.

En ese contexto, Francisco Costa, CEO y cofundador de Naaloo, sostiene que las empresas que ignoren el impacto cultural del Mundial corren el riesgo de desconectarse emocionalmente de sus colaboradores.

“El Mundial atraviesa todos los espacios sociales y las organizaciones no quedan afuera. Tratar de actuar como si nada pasara suele generar más tensión que orden. Las personas igual van a estar pendientes del partido y de la Selección. La diferencia está en si la empresa decide acompañar ese momento de manera inteligente o enfrentarse a él”, explicó Costa.

Para el ejecutivo, las compañías que mejor atraviesan este tipo de eventos son las que entienden que la cultura organizacional también se construye desde lo emocional.

“Desde Naaloo, por ejemplo, lanzamos un prode gratuito para empresas porque creemos que estos momentos pueden transformarse en oportunidades muy fuertes para generar cercanía, conversación y sentido de equipo. Muchas veces son esos pequeños espacios compartidos los que terminan fortaleciendo vínculos dentro de las organizaciones”, señaló.

Los datos empiezan a confirmar ese cambio de mirada. Una encuesta reciente de Great Place To Work, realizada entre más de 200 empleados y líderes de Recursos Humanos, mostró que 8 de cada 10 trabajadores consideran que la forma en que su empresa gestione el Mundial influirá “mucho” o “bastante” en su experiencia laboral. Además, el 69% aseguró que su motivación aumentó cuando las compañías acompañaron activamente el clima mundialista mediante flexibilidad, espacios para ver partidos o actividades internas.

La experiencia colectiva aparece como uno de los factores más valorados. Frente a la consulta sobre cómo preferirían atravesar los partidos de la Selección durante la jornada laboral, el 46% respondió que elegiría verlos junto a sus compañeros en la oficina, mientras que apenas un 4% sostuvo que preferiría continuar trabajando normalmente sin modificaciones.

El relevamiento también mostró que las personas esperan acciones concretas por parte de las empresas. El 60% mencionó actividades internas como prodes, sorteos o iniciativas vinculadas con la Selección; el 55% valoró especialmente contar con espacios para ver los partidos; y el 46% destacó la importancia de recibir comunicación clara sobre cómo se organizará el trabajo durante esos días.

Para Costa, uno de los principales errores suele ser improvisar.

“Cuando las reglas no están claras aparecen frustraciones. Por eso es importante comunicar con anticipación qué va a pasar durante los partidos, cómo se organizarán los horarios y qué opciones tendrá cada equipo según su dinámica de trabajo. La previsibilidad reduce tensiones y mejora muchísimo la experiencia”, afirmó.

En paralelo, las compañías también comenzaron a entender que no todos los equipos esperan exactamente lo mismo. Algunas personas priorizan compartir el momento en grupo, mientras que otras valoran más la flexibilidad o el home office. Esa necesidad de escuchar activamente a los colaboradores empezó a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de la gestión de personas.

En esa línea, Costa explicó que muchas organizaciones comenzaron a apoyarse en herramientas digitales para relevar expectativas y tomar decisiones más alineadas con lo que realmente quieren sus equipos durante el Mundial. Entre ellas aparece Naaloo Forms, una funcionalidad de la plataforma de Naaloo —software de gestión de capital humano desarrollado en Argentina— que permite crear encuestas internas y consultar rápidamente a los colaboradores sobre horarios, modalidades de trabajo, actividades compartidas o preferencias para seguir los partidos de la Selección.

“Hay organizaciones que asumen que todos quieren exactamente lo mismo y no siempre ocurre así. Escuchar antes de decidir mejora muchísimo la experiencia y evita frustraciones innecesarias”, sostuvo.

Costa agregó además que el Mundial vuelve visible una transformación más profunda que las empresas ya venían atravesando.

“La flexibilidad dejó de ser percibida como un beneficio aislado y pasó a ser parte de la experiencia laboral. El Mundial expone algo que ya viene ocurriendo: las personas esperan relaciones laborales más humanas, con mayor confianza, autonomía y cercanía”, señaló.

La discusión también se vincula con un cambio más amplio en el universo de los beneficios laborales. En los últimos años, las organizaciones comenzaron a priorizar políticas relacionadas con bienestar, salud mental y equilibrio entre vida personal y trabajo. Según un estudio de Trendsity citado en relevamientos recientes sobre beneficios corporativos, el 81% de los argentinos asegura sentirse afectado por situaciones de sobrecarga laboral u “overworking”.

Para Martín Bayugar, COO de Naaloo, ese contexto está empujando a las empresas a replantear la manera en que construyen cultura y vínculo con sus equipos.

“Las compañías empiezan a entender que la experiencia del colaborador ya no se construye solamente desde el salario o los beneficios tradicionales. Hoy también pasa por generar espacios de conexión, escucha y comunidad. Y eventos como el Mundial terminan funcionando como aceleradores muy visibles de esa necesidad”, explicó Bayugar.

El ejecutivo sostuvo además que las organizaciones que mejor logran adaptarse son aquellas que entienden que la comunicación interna también necesita evolucionar.

“Muchas empresas todavía manejan la comunicación de manera extremadamente rígida o formal. Pero los equipos hoy esperan dinámicas más ágiles, más humanas y más participativas. El Mundial deja eso muy expuesto porque genera conversaciones espontáneas, interacción y participación constante entre personas que quizás en el día a día ni siquiera trabajan juntas”, agregó.

Más allá de liberar horarios o habilitar pantallas, las empresas también empiezan a incorporar herramientas digitales para sostener el vínculo interno durante este tipo de eventos masivos. Allí aparece otro de los ejes sobre los que trabaja Naaloo: el desarrollo de plataformas orientadas a fortalecer comunidad dentro de las organizaciones.

Entre esas soluciones figura Feed, una red social corporativa integrada a la plataforma que busca centralizar conversaciones, novedades y participación interna.

“La comunicación interna ya no puede limitarse a un mail corporativo. Hoy los equipos necesitan espacios más dinámicos e interactivos, especialmente en contextos híbridos o remotos. Durante eventos como el Mundial, ese tipo de herramientas ayuda muchísimo a sostener el sentimiento de comunidad aunque las personas estén trabajando desde distintos lugares”, explicó Costa.

La lógica detrás de estas plataformas replica dinámicas conocidas de las redes sociales tradicionales, pero adaptadas al entorno corporativo: publicaciones, comentarios, reacciones y espacios de interacción entre áreas que muchas veces no tienen contacto cotidiano.

“Hay algo muy potente en generar conversaciones compartidas dentro de la empresa. Un prode, una publicación sobre un partido o una foto del equipo viendo a la Selección pueden parecer detalles menores, pero ayudan muchísimo a fortalecer vínculos y construir pertenencia”, afirmó.

Según datos relevados por Naaloo a partir de estudios internacionales, las redes sociales internas pueden incrementar hasta un 37% las interacciones dentro de las organizaciones y mejorar significativamente la conexión entre líderes y colaboradores. Además, investigaciones de Gallup muestran que los equipos con altos niveles de compromiso interno presentan mejores indicadores de productividad y rentabilidad.

La propia evolución de Naaloo refleja cómo las empresas comenzaron a priorizar cada vez más este tipo de soluciones. La compañía, especializada en software de gestión de capital humano para PyMEs, superó los 2.000 clientes y expandió operaciones en mercados como Uruguay, Chile, México y España. Además, fue reconocida entre las mejores PyMEs para trabajar en el ranking Great Place To Work 2024.

Para Costa, detrás de ese crecimiento existe una transformación mucho más profunda en la manera en que las organizaciones entienden la gestión de personas.

“Durante muchos años Recursos Humanos estuvo muy enfocado en procesos administrativos. Hoy las empresas entienden que la experiencia del empleado impacta directamente en productividad, retención y cultura. Eventos como el Mundial vuelven visible algo que ya viene pasando: las personas quieren sentirse parte de una comunidad y no solamente cumplir tareas”, señaló.

En la Argentina, donde el fútbol funciona muchas veces como un lenguaje común entre generaciones, áreas y perfiles distintos, el Mundial aparece además como una oportunidad singular para romper barreras internas y fortalecer relaciones dentro de los equipos.

Quizás el verdadero desafío para las empresas en 2026 no sea evitar que el Mundial entre a la oficina, sino entender que las personas ya no separan tan fácilmente lo laboral de lo emocional. Y que, en un país donde el fútbol funciona como un lenguaje colectivo, aprender a convivir con esa pasión también puede convertirse en una nueva forma de construir cultura.

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