Durante años, el valor de un local comercial premium estuvo determinado principalmente por su ubicación. Estar sobre Avenida Alvear, en Patio Bullrich, Palermo Soho o un corredor consolidado prácticamente garantizaba el interés de las marcas. Hoy esa ecuación cambió. El regreso de operadores internacionales, la transformación del retail y un consumidor que espera mucho más que una compra están obligando a repensar qué atributos convierten a un inmueble comercial en un activo verdaderamente competitivo.
En este nuevo escenario, la ubicación sigue siendo importante, pero dejó de ser suficiente. Hoy las marcas buscan espacios preparados para ofrecer experiencias, integrarse al mundo digital y convertirse en una extensión de su identidad.
“La ubicación sigue siendo un factor determinante, pero dejó de ser el único. Hoy las marcas buscan locales que puedan acompañar su estrategia de negocio durante los próximos años. Analizan infraestructura, flexibilidad, visibilidad, logística y la experiencia que ese espacio les permitirá ofrecer. El inmueble pasó a ser una decisión estratégica y no simplemente inmobiliaria“, explica Charly Boero, Team Leader de Inmuebles Comerciales de Miranda Bosch.
El regreso de las marcas internacionales reconfigura el mapa comercial
La reapertura del mercado argentino volvió a despertar el interés de firmas globales. El desembarco y regreso de marcas como Decathlon, Victoria’s Secret, Farm Rio, Sandro, The Kooples, Tous, Lili Pink, Dolce & Gabbana, Barbour e Intimissimi confirma que el país volvió a posicionarse en el radar internacional.
La estrategia ya no consiste simplemente en abrir un local. Las compañías priorizan corredores comerciales premium y centros consolidados que les permitan ganar visibilidad desde el primer día, minimizar riesgos y adaptarse rápidamente a las características del mercado local.
Este fenómeno también impulsa la demanda de grupos empresarios argentinos interesados en representar nuevas marcas internacionales, incrementando la competencia por los mejores espacios comerciales de la Ciudad de Buenos Aires.
Del local tradicional al espacio de experiencias: la nueva obsesión del retail
La tienda física dejó de ser únicamente un lugar para vender productos. Hoy debe cumplir múltiples funciones al mismo tiempo: exhibir, generar experiencias, brindar atención personalizada, facilitar el retiro de compras online e incluso convertirse en escenario para la creación de contenido destinado a redes sociales.
En este contexto, la flexibilidad del inmueble pasó a ser uno de los factores más valorados. Los espacios capaces de adaptarse rápidamente a distintos formatos comerciales son los que concentran el mayor interés del mercado.
El bienestar también se convirtió en un diferencial competitivo. Los consumidores buscan ambientes cómodos, recorridos fluidos y propuestas que inviten a permanecer más tiempo dentro del local, transformando cada visita en una experiencia memorable.
La ubicación ya no define el precio: estas son las nuevas variables que deciden el valor de un local
Aunque las mejores ubicaciones de Buenos Aires mantienen alquileres que pueden alcanzar los USD 35 por m² mensuales, el verdadero valor de un inmueble hoy depende de una combinación mucho más compleja de factores.
La superficie realmente utilizable, el frente comercial, la altura del local, la capacidad eléctrica, los espacios de depósito, la logística de abastecimiento, la infraestructura técnica y las posibilidades de adaptación pesan tanto como la dirección.
Los propietarios también tuvieron que cambiar de estrategia. Aquellos inmuebles que ofrecen flexibilidad y reúnen las condiciones técnicas que exige el retail moderno logran sostener mejor su competitividad, mientras que los locales con limitaciones funcionales necesitan ajustar sus condiciones económicas para seguir siendo atractivos.
“El consumidor ya no busca solamente comprar; quiere vivir una experiencia. Y las marcas entendieron que el local es una pieza clave para lograrlo. Por eso hoy se priorizan espacios que integren el mundo físico con el digital y que permitan construir una relación mucho más cercana con el cliente. Esa transformación está redefiniendo el valor de todo el mercado comercial”, concluye Boero.





