Nafta y gasoil: qué cambia desde septiembre y cuándo llegará la próxima suba

Los argentinos que carguen nafta o gasoil durante septiembre tendrán, al menos en materia impositiva, un alivio frente al aumento que estaba previsto para este martes. El Gobierno decidió postergar hasta el 1° de octubre la aplicación de una serie de incrementos pendientes en los impuestos que gravan los combustibles.
La decisión fue oficializada este lunes 31 de agosto mediante el Decreto 829/2026, publicado en el Boletín Oficial. La medida alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
El cambio es relevante porque las actualizaciones impositivas que estaban previstas para comenzar a aplicarse desde el 1° de septiembre incluían incrementos acumulados correspondientes a períodos anteriores y también la actualización vinculada al segundo trimestre de 2026. Ahora, ese incremento quedó trasladado al 1° de octubre.
Qué cambia desde el 1° de septiembre
El nuevo decreto modifica el cronograma que estaba vigente.
Durante septiembre se extiende el esquema impositivo que regía en agosto para los combustibles alcanzados por la medida. La actualización que debía comenzar este martes queda postergada durante todo septiembre.
El decreto establece específicamente que los incrementos remanentes derivados de las actualizaciones de 2024, 2025 y del primer y segundo trimestre de 2026 tendrán efecto sobre la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil a partir del 1° de octubre de 2026.
En otras palabras, el Gobierno decidió ganar un mes antes de aplicar la actualización tributaria pendiente.
¿Esto significa que la nafta no va a aumentar en septiembre?
No necesariamente.
La medida postergó el aumento de impuestos, pero no congeló el precio final de los combustibles.
El valor que los consumidores encuentran en las estaciones de servicio depende de distintos componentes, por lo que las petroleras todavía pueden modificar sus precios por razones vinculadas con costos, petróleo, tipo de cambio, logística u otros factores.
Por eso, el efecto concreto de la medida es más preciso: durante septiembre no se incorpora al precio el incremento impositivo que estaba previsto para el 1° de septiembre.
Qué impuestos se postergaron
El decreto alcanza dos tributos que forman parte de la estructura impositiva de los combustibles:
- Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL)
- Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC)
La postergación comprende a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
El mecanismo de actualización de estos impuestos está vinculado a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el INDEC.
La normativa establece actualizaciones periódicas de los montos fijos de los gravámenes, pero desde 2025 el Gobierno fue modificando sucesivamente el calendario para diferir parte de esos incrementos.
Por qué el Gobierno volvió a postergar el aumento
La decisión se tomó antes de que comenzara a regir el nuevo tramo de actualización.
En los fundamentos del decreto, el Poder Ejecutivo señala que busca continuar estimulando el crecimiento de la economía mediante un sendero fiscal sostenible y, para ello, considera necesario diferir los incrementos remanentes de los impuestos a los combustibles.
El efecto buscado es evitar que la actualización tributaria se traslade al precio de los combustibles en septiembre y, por esa vía, genere una presión adicional sobre los precios de la economía.
Qué puede pasar en octubre
El principal dato que deja la medida es que el aumento no desapareció: fue trasladado.
Si el Gobierno no vuelve a modificar el cronograma, desde el 1° de octubre comenzarán a aplicarse los incrementos impositivos que fueron postergados.
Eso significa que octubre aparece ahora como la próxima fecha relevante para el precio de los combustibles desde el punto de vista tributario.
Además, habrá que observar qué ocurre con el resto de los componentes del precio durante septiembre. Si las petroleras modifican sus valores por otros factores, el precio en el surtidor puede variar aunque los impuestos permanezcan sin cambios.
Una postergación que afecta a toda la economía
La decisión tiene un impacto que va más allá de quienes cargan combustible.
La nafta y el gasoil tienen incidencia sobre los costos de transporte, distribución y logística. Por eso, cualquier modificación significativa en los combustibles puede trasladarse, directa o indirectamente, a otros sectores de la economía.
En particular, el gasoil tiene un peso importante en el transporte de mercaderías y en distintas actividades productivas.
Por eso, la postergación de septiembre puede funcionar como un mecanismo para evitar un aumento adicional de costos durante ese mes, aunque el efecto dependerá también de la evolución de los precios que definan las empresas petroleras.
La clave: septiembre no es octubre
El nuevo escenario puede resumirse en tres fechas:
31 de agosto: se publica el Decreto 829/2026 que modifica el cronograma de actualización.
1° de septiembre: comienza a regir el nuevo esquema y se mantiene durante septiembre el tratamiento impositivo previsto para agosto.
1° de octubre: queda establecida la nueva fecha para la aplicación de los incrementos tributarios pendientes, salvo que el Gobierno vuelva a modificar el calendario.
Así, quienes carguen combustible durante septiembre no enfrentarán el aumento impositivo que estaba previsto para el comienzo del mes. Pero eso no significa que los precios de los surtidores queden congelados ni que el aumento haya sido eliminado definitivamente.
La decisión del Gobierno, en definitiva, corre un mes una suba impositiva que estaba a punto de entrar en vigencia y deja a octubre como la próxima fecha clave para la nafta y el gasoil.


