Las ventas online de las PyMEs crecieron 17,6%: cómo está cambiando el consumo en Argentina

Las ventas minoristas de las PyMEs argentinas volvieron a mostrar una leve caída en agosto, pero el dato más llamativo del último relevamiento aparece cuando se mira cómo se concretan las compras. Mientras las ventas generales retrocedieron 0,2% interanual en términos reales, las operaciones online de los comercios que también tienen un local a la calle crecieron 17,6%.
El dato surge del relevamiento mensual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). La entidad también registró una caída del 2,7% frente a julio y señaló que, con el resultado de agosto, las ventas minoristas PyME acumulan un retroceso del 2,4% durante los primeros ocho meses de 2026.
La diferencia entre ambos canales muestra un cambio en los hábitos de consumo que puede ser cada vez más relevante para los pequeños y medianos comercios: el cliente sigue cuidando sus gastos, pero encuentra en internet una forma distinta de buscar, comparar y concretar sus compras.
Un mercado que vende menos, pero compra cada vez más por internet
El crecimiento de las ventas online registrado por CAME resulta especialmente significativo porque se produce dentro de comercios que mantienen su presencia física. No se trata, por lo tanto, de una sustitución completa del negocio tradicional por una tienda exclusivamente digital, sino de una combinación de ambos canales.
Durante agosto, las ventas online de esos comercios aumentaron 17,6% frente al mismo mes de 2025 y 0,4% respecto de julio. En contraste, el conjunto de las ventas minoristas PyME cayó 0,2% interanual y 2,7% en la comparación mensual.
La fotografía muestra que para una parte de los comerciantes el local dejó de ser el único lugar donde se produce la venta. Una PyME puede mantener su negocio a la calle y, al mismo tiempo, utilizar una tienda online, redes sociales, marketplaces o canales de mensajería para llegar a consumidores que de otra manera no necesariamente entrarían al comercio.
El comercio electrónico también crece a nivel nacional
El dato de CAME coincide con una tendencia más amplia que viene mostrando el comercio electrónico argentino.
La Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) informó que durante el primer semestre de 2026 la facturación del e-commerce alcanzó los $19,53 billones, con un crecimiento del 28% frente al mismo período del año anterior.
En ese período se concretaron 181,5 millones de órdenes de compra, un 21% más interanual, mientras que se vendieron 248 millones de productos, con un aumento del 22%.
El ticket promedio fue de $107.597 y los rubros que lideraron la facturación fueron alimentos y bebidas, electrodomésticos de línea blanca y herramientas y construcción. En cantidad de unidades vendidas, alimentos y bebidas ocuparon el primer lugar, seguidos por herramientas y construcción y productos para el cuidado personal.
Estos números fueron difundidos por CACE a partir de su Estudio Mid Term 2026, elaborado junto con Kantar, y permiten poner el dato de las PyMEs en un contexto más amplio: el canal digital no solamente está creciendo en cantidad de ventas, sino que se está consolidando como parte habitual del consumo.
Por qué los consumidores están usando más el canal online
El avance de las compras digitales ocurre en un momento en el que los hogares continúan mostrando cautela a la hora de gastar.
Según CAME, la evolución de agosto estuvo condicionada por una menor capacidad de gasto asociada al peso de las tarifas de servicios y al endeudamiento familiar. También influyeron el menor movimiento posterior a las vacaciones y una menor disponibilidad de ingresos para consumos que no sean considerados indispensables.
En ese escenario, internet ofrece algunas ventajas concretas. Permite comparar precios, revisar promociones, buscar alternativas antes de decidir y comprar sin necesidad de trasladarse hasta un local.
Para el comercio, además, significa que una venta puede comenzar mucho antes de que el consumidor llegue físicamente al negocio. Una persona puede descubrir un producto en redes sociales, consultar por WhatsApp, comparar precios en una tienda online y finalmente elegir entre recibirlo en su casa o retirarlo en el local.
Qué productos están impulsando el comercio digital
Los datos de CACE también muestran que el crecimiento del e-commerce no está concentrado exclusivamente en productos tecnológicos.
Alimentos y bebidas fueron la categoría con mayor facturación durante el primer semestre, mientras que electrodomésticos de línea blanca y herramientas y construcción completaron los primeros lugares.
El ranking resulta relevante porque demuestra que la compra online se extendió a categorías que durante mucho tiempo estuvieron asociadas principalmente al comercio físico. El consumidor ya no utiliza internet solamente para buscar electrónica, ropa o productos pequeños.
También creció el volumen de operaciones. Las 181,5 millones de órdenes registradas por CACE durante el primer semestre representan un aumento del 21%, mientras que las unidades comercializadas crecieron 22%.
El desafío para las PyMEs no es solamente vender online
Tener una tienda digital no garantiza por sí mismo que un negocio vaya a crecer. Para una PyME, vender por internet también implica resolver logística, medios de pago, atención al cliente, publicidad, stock y costos asociados a cada operación.
Pero el crecimiento del canal plantea una oportunidad concreta. En lugar de pensar internet como un negocio separado, los comercios pueden utilizarlo para complementar la actividad del local y generar nuevos puntos de contacto con sus clientes.
La omnicanalidad empieza a tener así un papel central. El consumidor puede informarse por un canal, comprar por otro y retirar o devolver el producto en un tercero, mientras que la empresa puede utilizar toda esa información para conocer mejor qué busca su público.
Las cuotas y las billeteras también juegan un papel importante
El crecimiento del comercio electrónico ocurre además en paralelo con una transformación en las formas de pago.
CACE señala que las tarjetas de crédito continúan liderando las operaciones online, pero que las transferencias desde billeteras electrónicas y las tarjetas de débito también están ganando protagonismo.
Las cuotas siguen teniendo un peso importante. En el relevamiento de CACE, el 26% de las empresas ofrece planes de seis cuotas, mientras que los planes de siete a doce cuotas representan el 19%.
Para un consumidor que analiza cuidadosamente cada gasto, la posibilidad de financiar una compra puede terminar siendo determinante a la hora de concretar una operación.
El consumidor también está comprando desde el celular
La transformación digital no solamente está modificando dónde se compra, sino también desde qué dispositivo.
Los resultados de CACE muestran que el teléfono celular tiene un papel central en el comercio electrónico argentino. La tendencia ya había quedado reflejada en el Hot Sale 2026, cuando el 93,4% de las compras realizadas durante el evento se concretó desde dispositivos móviles.
Esto obliga a las empresas a pensar la experiencia de compra para una pantalla pequeña y para consumidores que pueden descubrir un producto mientras utilizan una red social, reciben un mensaje o realizan una búsqueda.
Para las PyMEs, esa realidad puede ser especialmente importante porque permite competir por la atención del consumidor sin necesidad de contar con una estructura comparable a la de las grandes cadenas.
Un mercado que todavía no recupera, pero que está cambiando
El dato de agosto deja una imagen con dos caras. Por un lado, las ventas minoristas PyME acumulan una caída del 2,4% en los primeros ocho meses del año y el consumo continúa condicionado por la cautela de los hogares.
Por otro, el canal online muestra una dinámica diferente. Las ventas digitales de los comercios con presencia física crecieron 17,6% interanual en agosto y el e-commerce argentino registró durante el primer semestre un aumento del 28% en su facturación, según CACE.
No significa que el comercio electrónico pueda compensar por sí solo una caída del consumo general. Sí muestra, en cambio, que la forma de comprar está cambiando y que cada vez resulta más difícil separar completamente al comercio físico del digital.
Para las PyMEs, el desafío pasa por aprovechar esa transformación sin perder de vista la rentabilidad. En un mercado donde los consumidores siguen cuidando el bolsillo, tener más canales para vender puede ser una ventaja, pero entender qué quiere el cliente y cómo decide comprar puede ser todavía más importante.



