El nuevo negocio que crece en Argentina: ya genera US$443 millones y busca multiplicar sus exportaciones

Las legumbres están ganando espacio dentro del mapa agroindustrial argentino y empiezan a consolidarse como una cadena con fuerte perfil exportador. En 2025, el sector alcanzó una producción de más de 1,25 millones de toneladas y las exportaciones llegaron a US$443 millones, según el último informe de cadena de valor elaborado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

El crecimiento también se refleja en la superficie destinada a estos cultivos. Entre 2014 y 2025, el área cosechada con legumbres prácticamente se triplicó, con una expansión del 184%. Solo durante 2025 llegó a unas 925.300 hectáreas, un 18% más que el año anterior.

El desarrollo de esta actividad tiene además una particularidad: Argentina cuenta con condiciones para producir distintas variedades de legumbres y abastecer tanto al mercado interno como a numerosos destinos internacionales. El Gobierno ya había informado que la campaña 2024/25 había alcanzado un récord de 1,29 millones de toneladas, con 956.000 hectáreas sembradas.

Poroto, garbanzo y arveja concentran la producción

Dentro de la superficie cosechada durante 2025, el poroto representó el 69%, seguido por el garbanzo con el 16% y la arveja con el 11%. El resto corresponde principalmente a lentejas y otras especies.

La producción total llegó a 1,2523 millones de toneladas, con un crecimiento del 52% respecto de 2024 y del 140% frente a 2014. El salto fue particularmente importante en algunas variedades: los porotos alcanzaron unas 770.000 toneladas, el garbanzo 193.600 toneladas, las arvejas 257.900 toneladas y las lentejas 30.800 toneladas.

El crecimiento productivo no fue solamente consecuencia de una mayor superficie. La evolución del sector también estuvo acompañada por mejoras en los rendimientos, una tendencia que ya se había observado en la campaña 2024/25, cuando la producción nacional había crecido 57% interanual.

Un negocio cada vez más orientado a la exportación

El perfil exportador es uno de los principales atractivos de la cadena. Durante 2025, las ventas externas de legumbres alcanzaron US$443 millones, con un incremento del 30,9% respecto del año anterior.

Los porotos fueron el principal producto exportado, con US$310,9 millones, un 53,5% más que en 2024. Los garbanzos generaron US$72,9 millones, aunque registraron una caída del 6,6%, mientras que las arvejas alcanzaron US$58,5 millones, con una suba del 17,2%.

En el caso de las lentejas, las exportaciones fueron mucho menores y se ubicaron en torno a los US$2,8 millones, con una disminución del 70,5% interanual.

Argentina ya tiene presencia internacional en este negocio. De acuerdo con la información oficial sobre la cadena, el país exporta legumbres a decenas de mercados y el poroto ocupa el lugar central dentro de la oferta exportable.

Argentina tiene una posición fuerte, pero todavía puede crecer

El país ocupa un lugar relevante dentro del comercio internacional de legumbres. Es el sexto mayor exportador mundial de porotos secos y tiene una posición particularmente importante en el segmento de poroto blanco común.

Sin embargo, el crecimiento de la producción argentina convive con un desafío: aumentar la participación en el mercado mundial. En el promedio del período 2020-2024, Argentina representó alrededor del 2,1% de las exportaciones mundiales de legumbres y quedó ubicada en el puesto 14 entre los principales exportadores del sector.

El dato muestra una oportunidad, pero también una dificultad. La producción local puede seguir creciendo, aunque para transformar ese aumento en mayores ingresos externos será necesario ganar participación frente a otros grandes productores y exportadores.

El sector apunta a producir 1,5 millones de toneladas

La expansión de la actividad también está acompañada por objetivos de largo plazo.

Entre las metas planteadas para 2033 aparece alcanzar una producción anual de 1,5 millones de toneladas de legumbres secas y llevar las exportaciones hasta US$1.500 millones.

El plan también contempla aumentar el consumo interno. Actualmente se estima un consumo de alrededor de 800 gramos por habitante al año y el objetivo es elevarlo un 30%, hasta aproximadamente un kilogramo por persona.

Además, el desarrollo de la cadena podría tener impacto sobre el empleo. Las proyecciones plantean la posibilidad de generar 25.000 puestos de trabajo directos y otros 50.000 indirectos si se cumplen los objetivos de expansión.

El desafío de agregar valor

El crecimiento de la producción no necesariamente implica que todo el potencial económico quede en el campo. Una de las oportunidades que plantea la cadena es avanzar hacia una mayor industrialización y desarrollar productos con mayor valor agregado.

Las legumbres pueden comercializarse como grano seco, pero también pueden transformarse en harinas, ingredientes funcionales y otros productos destinados tanto al consumo final como a la industria alimentaria. El desarrollo de estos segmentos permitiría ampliar el mercado más allá de la exportación de materia prima.

La estrategia adquiere relevancia en un contexto internacional en el que las legumbres también son consideradas una fuente de proteína vegetal. Por eso, el potencial del sector no está limitado a vender mayores volúmenes de porotos, garbanzos, arvejas o lentejas, sino también a desarrollar nuevos productos a partir de ellos.

Una cadena que busca mejorar sus semillas

Otro de los puntos que aparece como estratégico es la genética y la disponibilidad de semillas.

Durante 2026 se puso en marcha un Plan Estratégico Genético impulsado por INTA y CLERA, con el objetivo de reducir el atraso varietal acumulado durante las últimas décadas y promover el uso de semillas certificadas.

La mejora genética puede convertirse en uno de los factores que permitan elevar los rendimientos, mejorar la adaptación de los cultivos y aumentar la calidad de la producción argentina. En una cadena orientada en buena medida al mercado internacional, esas variables resultan determinantes para competir.

El negocio que puede ganar peso en el agro argentino

Las cifras muestran que las legumbres ya dejaron de ser un cultivo secundario dentro de la agroindustria argentina. En poco más de una década, el área cosechada prácticamente se triplicó, la producción alcanzó un récord y las exportaciones llegaron a cientos de millones de dólares.

El desafío ahora es transformar ese crecimiento en una cadena de mayor escala y valor agregado. Para eso, el sector apunta a producir más, conquistar nuevos mercados, mejorar la genética, aumentar el consumo interno y desarrollar una industria capaz de procesar una mayor parte de la producción.

Si las metas planteadas para 2033 se cumplen, las legumbres podrían convertirse en uno de los negocios agroindustriales argentinos con mayor crecimiento exportador durante los próximos años.

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