Burnout médico: casi 2 de cada 3 profesionales argentinos están afectados o en riesgo y la IA busca recuperar tiempo de atención

El médico que termina una consulta y todavía tiene que completar formularios, cargar documentación, gestionar autorizaciones y responder pedidos administrativos se convirtió en una postal cada vez más habitual de los sistemas de salud. En Argentina, el fenómeno ya tiene una dimensión preocupante: el 64,5% de los médicos encuestados reconoce padecer burnout o estar en riesgo de sufrirlo.
El dato surge de una encuesta nacional impulsada por 23 sociedades médicas argentinas, en la que participaron casi 3.000 profesionales de distintas especialidades. Los resultados fueron presentados en el 51° Congreso Argentino de Cardiología y difundidos por el Foro de Sociedades Médicas Argentinas en octubre de 2025.
El problema, además, no aparece aislado. El desgaste profesional convive con una creciente demanda sobre los sistemas sanitarios, dificultades para incorporar nuevos médicos y una distribución desigual de los profesionales. En ese contexto, la tecnología comienza a ocupar un lugar cada vez más importante como herramienta para liberar horas de trabajo administrativo y devolverlas a la atención de pacientes.
El papeleo que consume millones de horas
La dimensión del problema también puede observarse en otros sistemas de salud.
Un relevamiento realizado en enero de 2026 por la Canadian Medical Association y la Canadian Federation of Independent Business estimó que los médicos canadienses dedican casi 20 millones de horas al año a tareas administrativas evitables. La cifra representa alrededor de un millón de horas más que dos años antes.
El 90% de los médicos consultados relacionó esa carga administrativa con su propio agotamiento. Una parte importante de ese trabajo, además, se realiza fuera del horario destinado a la atención y sin remuneración específica.
Entre las tareas identificadas como más pesadas aparecen el papeleo relacionado con seguros, las derivaciones y pedidos de estudios, con 78% cada uno, y la documentación electrónica, con 75%.
El impacto puede ser considerable incluso en un solo trámite. Determinados formularios vinculados con discapacidad o licencias pueden demandar entre 10 y 43 minutos, y algunos médicos reciben más de 130 solicitudes de este tipo por año.
La consecuencia no se limita al cansancio. Cuando se les preguntó qué harían si pudieran reducir su carga administrativa, el 44% respondió que dedicaría más tiempo a los pacientes que ya atiende y el 43% que estaría dispuesto a tomar nuevos pacientes.
En Argentina, el problema alcanza al 64,5% de los médicos
La situación argentina presenta una señal especialmente fuerte.
La encuesta realizada entre casi 3.000 profesionales mostró que 64,5% reconoce padecer burnout o estar en riesgo de sufrirlo. El impacto es particularmente importante entre los médicos menores de 50 años y los residentes.
El fenómeno tampoco es exclusivo de Argentina. Una revisión sistemática de 25 estudios realizados en Argentina, Brasil, Colombia, México, Perú y Ecuador entre 2013 y 2025 encontró niveles de burnout de entre 24% y 59,8%, con los valores más elevados durante la pandemia.
Otro relevamiento publicado en la Revista Colombiana de Psiquiatría en 2024 había registrado una prevalencia regional de burnout de hasta 59,8% durante la pandemia. Entre los países analizados, Argentina presentó un 44,3%, Chile un 43,1% y Ecuador un 42,1%.
Las cifras no son directamente equivalentes porque corresponden a estudios, períodos y metodologías diferentes, pero muestran que el agotamiento profesional se convirtió en un problema extendido dentro de los sistemas de salud latinoamericanos.
El problema que aparece detrás del burnout: faltan profesionales
El desgaste de los médicos se produce, además, en un escenario en el que la región enfrenta dificultades para cubrir la demanda sanitaria.
Según la Organización Panamericana de la Salud, sin nuevas intervenciones América Latina y el Caribe podrían enfrentar un déficit de entre 600.000 y 2 millones de trabajadores de la salud hacia 2030.
La OPS señala también que 14 de los 39 países de la región ya no cuentan actualmente con suficientes médicos, enfermeras y parteras para atender las necesidades de su población.
En Argentina se suma otro problema: la distribución geográfica de los profesionales.
La OPS señaló en abril de 2026 una fuerte concentración de médicos en Buenos Aires, junto con brechas crecientes en las residencias y un elevado nivel de pluriempleo. Esta situación afecta especialmente a las zonas rurales y a distintas regiones del interior del país.
El resultado es una combinación compleja: mientras algunos profesionales trabajan al límite de su capacidad, existen zonas donde conseguir atención médica resulta más difícil.
Qué tiene que ver la inteligencia artificial
En este escenario aparece una de las aplicaciones que más rápidamente está creciendo dentro de la salud: la inteligencia artificial utilizada para reducir tareas administrativas y de documentación.
El relevamiento realizado en Canadá encontró que el 45% de los médicos considera a las herramientas de IA una solución de alta prioridad para reducir la carga administrativa.
Además, el 28% ya utiliza algún asistente de documentación basado en inteligencia artificial. Entre quienes lo utilizan, el ahorro promedio alcanza 64 minutos por día.
Otro 42% manifestó interés en comenzar a utilizar este tipo de herramientas.
La diferencia puede parecer pequeña cuando se analiza una sola consulta, pero adquiere otra dimensión cuando se multiplica por una jornada completa, una semana de trabajo o miles de profesionales.
La idea no es que la tecnología reemplace la consulta médica, sino que se ocupe de parte de las tareas que rodean a esa consulta.
Estados Unidos muestra hasta dónde avanzó la adopción
El crecimiento del uso de IA entre médicos también se observa en Estados Unidos.
Según datos de la American Medical Association citados en el relevamiento, el uso de inteligencia artificial entre médicos pasó del 38% en 2023 al 81% en la actualidad.
El avance incluye herramientas destinadas a documentación, procesamiento de información y otras tareas vinculadas con la práctica profesional.
La evidencia académica también puso el foco sobre las consecuencias del burnout. Un estudio de Stanford Medicine publicado en Mayo Clinic Proceedings señaló que el agotamiento médico está asociado con una mayor frecuencia de errores médicos y una menor satisfacción de los pacientes.
El problema, por lo tanto, deja de ser exclusivamente laboral. También puede impactar sobre la calidad de la atención y sobre la capacidad de los sistemas de salud para responder a una demanda creciente.
“El papeleo no es un tema menor”
Para Certuma, compañía de inteligencia artificial clínica fundada por Martin Varsavsky que recientemente comenzó sus operaciones en Argentina, la reducción de la carga administrativa es uno de los principales espacios en los que la tecnología puede aportar.
“El papeleo no es un tema menor: le quita al médico el tiempo que necesita para mirar al paciente a los ojos, y esa pérdida de tiempo termina golpeando la calidad de la atención que recibe cada persona. En ese sentido, vemos a las herramientas tecnológicas basadas en la IA como una aliada para facilitar y brindar apoyo a los profesionales de la salud”, señala Bruno Marino, Head of LATAM de Certuma.

La discusión adquiere especial relevancia en América Latina porque la región combina dos problemas: una disponibilidad limitada de profesionales en determinadas zonas y una creciente carga de tareas que no necesariamente requieren que un médico las realice personalmente.
Más tiempo para atender pacientes
La posibilidad de recuperar tiempo puede tener un efecto directo sobre la capacidad de atención.
En Canadá, como se señaló, el 44% de los médicos consultados dijo que dedicaría más tiempo a los pacientes que ya atiende si disminuyera su carga administrativa, mientras que el 43% afirmó que podría recibir nuevos pacientes.
La tecnología aparece así como una herramienta para aumentar la capacidad disponible sin que necesariamente implique sumar horas a la jornada laboral.
“El desafío es de escala: faltan profesionales allí donde más se los necesita, y al mismo tiempo se pierden horas valiosas en tareas administrativas. No se trata de reemplazar al médico, sino de lograr que cada hora de un profesional rinda más para quien más lo necesita”, sostiene Marino.
El desafío para Argentina
Para Argentina, el desafío no pasa únicamente por incorporar nuevas herramientas tecnológicas. También implica determinar qué tareas pueden automatizarse, cómo se integran esas herramientas a los sistemas existentes y qué controles deben establecerse para garantizar que la decisión clínica continúe en manos de los profesionales.
La inteligencia artificial puede ayudar a documentar consultas, organizar información y reducir parte del trabajo repetitivo, pero no elimina los problemas estructurales de los sistemas sanitarios ni reemplaza la necesidad de formar y distribuir profesionales.
La oportunidad está en otro lugar: hacer que los médicos dediquen una mayor proporción de su jornada a aquello que solamente ellos pueden hacer.
“Cuando le devuelves tiempo al médico, ese tiempo no se pierde: se transforma en más consultas, en pacientes mejor atendidos y en profesionales con menos desgaste. Ese es el verdadero valor de incorporar tecnología en la salud”, concluye Marino.
Con una proporción significativa de médicos argentinos afectada o en riesgo de burnout, una escasez que puede profundizarse en los próximos años y una demanda sanitaria que continúa creciendo, la discusión sobre inteligencia artificial en salud empieza a tener una dimensión concreta: cuánto tiempo puede devolverle la tecnología al médico y qué puede hacer el sistema de salud con esas horas recuperadas.



