De un ACV a un nuevo concepto de salud: la historia detrás de Doral Center

Liliana Sarzotti era chica cuando un ACV, asociado a un cuadro de estrés, dejó a su padre hemipléjico. Tenía apenas 46 años. Lo que vino después fue un largo proceso de recuperación en el que la actividad física cotidiana dejó de ser una cuestión vinculada con la estética y pasó a convertirse en una herramienta fundamental para recuperar autonomía y calidad de vida.

Con el tiempo, su padre logró recuperar parte de su movilidad. Para Sarzotti, aquella experiencia terminó convirtiéndose en una enseñanza que la acompañaría durante toda su vida.

“Entendí muy chica que moverse no tenía nada que ver con la estética. Era autonomía. Era poder volver a hacer cosas por uno mismo”, recuerda Liliana Sarzotti.

Cuando la salud y la estética dejaron de ser mundos separados

Sarzotti se formó como personal trainer y, mientras cursaba la facultad, comenzó a trabajar junto a una médica especializada en medicina estética, prima de su madre.

Al principio, los dos ámbitos parecían transitar caminos diferentes. Por un lado estaba el entrenamiento, la fuerza y la funcionalidad del cuerpo. Por otro, la medicina estética, enfocada en el cuidado de la piel, el rostro y la apariencia.

Con los años, esa separación empezó a perder sentido para ella.

“Cómo te sentís, cómo te ves y cómo está tu salud no son caminos separados. Se influyen todo el tiempo. Una persona que se siente fuerte se para distinto frente al espejo, y alguien que se ve bien muchas veces se anima a cuidarse más”, explica.

Esa mirada es la que terminó dando forma a Doral Center, un espacio ubicado en Palermo que busca integrar diferentes disciplinas alrededor de las necesidades de cada persona.

Liliana Sarzotti, Directora comercial de Doral Center

Un objetivo y un plan para cada persona

En Doral Center conviven medicina estética, cirugía plástica, dermatología, clínica médica, nutrición, entrenamiento, osteopatía, tratamiento del dolor y estudios de biotecnología.

El equipo está integrado por cirujanos plásticos, médicos estéticos, una médica clínica, una médica especialista en dolor, nutricionistas, un osteópata y una licenciada en biotecnología, con la idea de trabajar de manera coordinada sobre cada caso.

El concepto busca alejarse de una lógica basada simplemente en ofrecer una lista de tratamientos. El punto de partida es conocer a la persona, entender qué busca y cuáles son sus necesidades antes de definir un camino.

“Pueden llegar tres pacientes que dicen exactamente lo mismo: ‘quiero bajar de peso’. Pero detrás hay tres historias completamente distintas. Nuestro trabajo es entender primero y armar el plan después”.

De esa filosofía surge el lema que resume la propuesta: Doral. Un objetivo. Un plan.

El movimiento como parte de la salud

Dentro del espacio también funciona Doral Fit Club, donde el entrenamiento se realiza en grupos reducidos y con seguimiento cercano.

Entre quienes concurren hay personas de distintas edades, desde alrededor de 30 años hasta 75, además de deportistas y personas que vuelven a realizar actividad física después de una lesión.

Para Sarzotti, esta parte del proyecto tiene un significado particular por aquella experiencia familiar que vivió durante su infancia.

“Quiero que la gente entienda que moverse no es solamente una cuestión estética. Es una forma de cuidar la autonomía, la salud y la calidad de vida”, sostiene.

La propuesta busca así integrar entrenamiento, prevención, cuidado médico y estética dentro de una misma mirada, con un abordaje que parte de los objetivos particulares de cada paciente.

Vivir más, pero también vivir mejor

La historia de Sarzotti comenzó mucho antes de Doral Center, cuando vio de cerca cómo una enfermedad podía cambiar completamente la vida de una persona y cómo el movimiento podía convertirse en parte del proceso de recuperación.

Décadas después, esa experiencia terminó transformándose en una manera de entender el cuidado personal.

“Queremos vivir más, pero sobre todo vivir mejor. Movernos, sentirnos fuertes, cuidar nuestra salud y también sentirnos bien cuando nos miramos al espejo. Para mí, todo eso es lo mismo”.

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