Empezó a los 16 años en el garage de su casa y ahora busca tener la mejor hamburguesa de Argentina

Tenía apenas 16 años cuando empezó en el garage de su casa. Sin un gran local ni una estructura gastronómica detrás, Robertino Aguilera puso en marcha en San Rafael un emprendimiento de hamburguesas que, dos años después, tendrá la posibilidad de medirse con algunos de los principales exponentes del sector.

Hoy, con 18 años, Aguilera está al frente de Tripp American Burger, una hamburguesería mendocina que fue seleccionada para participar de Burgerpalusa 2026, luego de atravesar un proceso en el que participaron alrededor de 100 propuestas del interior del país.

Finalmente quedaron 24 hamburgueserías seleccionadas, entre ellas la nacida en aquel garage de San Rafael. El desafío ahora será competir para intentar posicionarse entre las mejores hamburguesas del país.

Del garage a competir a nivel nacional

La historia de Tripp American Burger comenzó como un proyecto casero y fue creciendo a partir de una propuesta concentrada en un producto específico: hamburguesas de estilo estadounidense adaptadas al gusto del público argentino.

El negocio funciona actualmente en General Juan M. de Pueyrredón 126, en San Rafael, y basa buena parte de su operación en dos modalidades que ganaron terreno durante los últimos años en el sector gastronómico: el delivery y el takeaway.

La propuesta prescinde así del modelo tradicional de restaurante para concentrarse en la producción, el retiro de pedidos y los envíos a domicilio. Según la empresa, actualmente despacha cientos de hamburguesas por día.

Uno de los puntos sobre los que Aguilera puso el foco desde el comienzo fue la carne. Los medallones son de 100 gramos y se elaboran con una mezcla cuya composición incluye 70% de tapa de asado seleccionada, buscando mantener jugosidad y sabor como características centrales del producto.

Un negocio pensado para vender de manera digital

El crecimiento de Tripp también estuvo acompañado por una estrategia enfocada en los canales digitales. Los clientes pueden consultar el menú y realizar sus pedidos de manera online, además de seguir las novedades de la marca a través de Instagram.

Este modelo permite trabajar con una estructura diferente a la de una hamburguesería convencional: el cliente realiza el pedido, el producto se prepara y la entrega se concentra en el envío a domicilio o el retiro en el local.

La combinación de una operación relativamente simple, venta digital y un producto de alta rotación convirtió a las hamburgueserías artesanales en uno de los formatos gastronómicos que más visibilidad ganaron durante los últimos años.

Para Tripp, sin embargo, el próximo paso tiene un significado particular por la edad de su fundador y por el lugar donde comenzó el proyecto.

El desafío de Burgerpalusa 2026

La participación en Burgerpalusa 2026 llevará al emprendimiento mendocino a una vidriera mucho mayor que la que tenía cuando comenzó en San Rafael.

Tripp logró avanzar después de competir con alrededor de 100 hamburgueserías del interior argentino, hasta quedar dentro del grupo de 24 seleccionadas para la instancia del evento.

Más allá del resultado final, llegar hasta esa etapa representa un salto para un negocio que nació apenas dos años atrás y que todavía conserva una escala esencialmente local.

La historia también refleja un fenómeno que atraviesa a muchos pequeños emprendimientos gastronómicos: proyectos que comienzan con estructuras mínimas, utilizan las redes sociales como principal canal de difusión y encuentran en el delivery y la venta online una manera de crecer sin realizar desde el primer día una gran inversión en un salón tradicional.

En el caso de Robertino Aguilera, ese recorrido fue particularmente rápido. Del garage de su casa a competir en Burgerpalusa pasaron apenas dos años. Ahora, el joven emprendedor mendocino tendrá la oportunidad de saber hasta dónde puede llegar aquella hamburguesería que empezó cuando tenía sólo 16.

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