Recoleta y Barrio Norte atraen nuevas inversiones: los tres proyectos inmobiliarios que prepara Branson Real Estate

El regreso de los créditos hipotecarios empieza a modificar el panorama del mercado inmobiliario argentino. Después de años de dificultades para acceder a la financiación, el sector observa un mayor movimiento en las operaciones de compraventa y nuevas oportunidades para los desarrollos residenciales. Sin embargo, la incertidumbre sobre los costos de construcción y los precios de venta continúa condicionando las decisiones de inversión.
En este escenario, Branson Real Estate avanza con tres proyectos inmobiliarios en Recoleta y Barrio Norte, dos de las zonas más consolidadas de la Ciudad de Buenos Aires. La desarrolladora apuesta por emprendimientos de tamaño mediano, con propuestas dirigidas a distintos perfiles de compradores y una estrategia que combina ubicaciones de alto valor, comercialización durante la obra y control de los plazos de ejecución.
Hugo Koifman, titular de la compañía, considera que el negocio atraviesa una etapa de oportunidades, aunque reconoce que todavía resulta difícil anticipar cómo evolucionarán las principales variables económicas.
“El emprendedor de real estate es un personaje bastante particular, porque es un mercado poco previsible”, señaló.
Pese a ese escenario, la empresa mantiene sus planes de expansión. “Uno siempre puede seguir haciendo cosas. Hoy estamos lanzando varios proyectos y lo que falta es previsibilidad para costos y valores de venta”.
Para Koifman, la desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria están generando nuevas condiciones para el negocio, pero los desarrolladores todavía deben adaptarse a un contexto en transformación.
“Uno de a poquito va surfeando la ola y entendiendo las nuevas situaciones macro que están sucediendo, con la baja de la inflación, un dólar estabilizado o planchado”, explicó.
Uno de los factores que más expectativas genera es la recuperación del crédito hipotecario. Según el empresario, su reaparición comenzó a impulsar las operaciones de propiedades usadas y podría favorecer progresivamente la comercialización de unidades en construcción.
Ese movimiento resulta especialmente importante para las desarrolladoras, que necesitan sostener la demanda durante las distintas etapas de obra. La posibilidad de vender departamentos antes de su finalización permite obtener recursos para financiar los proyectos y reducir la necesidad de capital propio.
Los tres proyectos de Branson Real Estate en Recoleta y Barrio Norte
La estrategia de la compañía se concentra en tres ubicaciones de la Ciudad de Buenos Aires, elegidas por su consolidación urbana y su atractivo inmobiliario.
El emprendimiento de mayor categoría se encuentra en la esquina de Alvear y Ayacucho, en Recoleta, una de las zonas más exclusivas de la Capital Federal. La propuesta está orientada al segmento premium, un mercado que, según Koifman, presenta características particulares frente a las fluctuaciones económicas.
“No se ve tan afectada por el tema de los costos y la gente tiende a convalidar los precios de venta”, afirmó.
Los otros dos desarrollos estarán ubicados en Ayacucho y Vicente López, también en Recoleta, y en Peña y Sánchez de Bustamante, en Barrio Norte.
Con estas tres iniciativas, Branson busca ampliar su oferta residencial sin alejarse de barrios tradicionales, donde la disponibilidad de terrenos es limitada y la ubicación sigue siendo uno de los principales factores considerados por los compradores.
La elección de proyectos de tamaño mediano también responde a una decisión de negocio: trabajar con obras que permitan controlar mejor los tiempos, las inversiones necesarias y la comercialización de las unidades.
En ese sentido, Koifman destacó el papel de las ventas en las primeras etapas de construcción como herramienta para financiar los emprendimientos.
“En general se han vendido de pozo bastante bien y ha permitido financiarlos, controlando el desarrollo y los costos”, indicó.
El sistema de venta en pozo permite a los compradores acceder a unidades antes de que estén terminadas, mientras que las desarrolladoras utilizan parte de esos ingresos para avanzar con la construcción. Su funcionamiento, sin embargo, depende de que los costos, los plazos y el ritmo de ventas se mantengan dentro de las previsiones del proyecto.
El desafío de construir en un mercado con costos difíciles de proyectar
Aunque la inflación y el tipo de cambio suelen concentrar la atención de los inversores, Koifman identifica otra variable que puede resultar igualmente determinante para la rentabilidad inmobiliaria: el tiempo.
En una actividad donde los proyectos requieren meses o años de ejecución, cualquier demora puede modificar los costos previstos y afectar los márgenes de ganancia. Por eso, la planificación y el cumplimiento de los plazos ocupan un lugar central en la estrategia de la empresa.
“Si uno maximiza el tiempo, el desarrollo va a tener más sentido y los márgenes van a ser más correctos”, resumió.
El problema aparece cuando los costos de construcción aumentan a un ritmo diferente del que pueden acompañar los precios de venta. En esas condiciones, incluso un emprendimiento con buena demanda puede enfrentar dificultades para mantener la rentabilidad inicialmente proyectada.
La recuperación del financiamiento hipotecario representa una señal favorable para el sector, pero no resuelve por sí sola todos los desafíos. Los desarrolladores todavía necesitan evaluar cuánto costará construir, a qué valores podrán comercializar las unidades y qué plazo demandará recuperar la inversión.
En el caso de Branson Real Estate, la respuesta pasa por concentrarse en ubicaciones consolidadas, desarrollar edificios de escala controlable y sostener una comercialización que acompañe el avance de las obras.
Con tres emprendimientos en marcha en Recoleta y Barrio Norte, la compañía apuesta a aprovechar el renovado interés por el mercado residencial porteño. Para Koifman, la oportunidad existe, aunque el principal desafío sigue siendo el mismo: transformar un escenario de mayor actividad en un negocio con costos, precios y plazos previsibles.



