Argentina recibió 60 auditorías para exportar alimentos y Europa prepara cuatro nuevos controles en 2027

Exportar alimentos no depende únicamente de conseguir compradores y ofrecer precios competitivos. Para ingresar a numerosos mercados internacionales, las empresas argentinas también deben cumplir requisitos sanitarios, demostrar la trazabilidad de sus productos y someterse a controles realizados por las autoridades de los países importadores.

En ese contexto, Argentina recibió 60 auditorías sanitarias internacionales entre diciembre de 2023 y octubre de 2026, según un balance difundido por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

El promedio fue de aproximadamente 20 evaluaciones anuales, realizadas por organismos extranjeros interesados en verificar las condiciones sanitarias de los productos agroalimentarios argentinos.

Las auditorías son importantes para conservar mercados que ya se encuentran habilitados, ampliar las autorizaciones existentes y avanzar en negociaciones para ingresar a nuevos destinos.

Sin embargo, la realización de una auditoría no significa necesariamente que se haya aprobado una nueva exportación o abierto automáticamente un mercado.

Qué países controlaron más productos argentinos

Chile y China encabezaron las evaluaciones internacionales realizadas durante el período analizado.

Los controles estuvieron vinculados principalmente con carne bovina, productos lácteos, frutas y el reconocimiento de determinadas condiciones sanitarias.

Brasil realizó cinco auditorías y Corea del Sur, cuatro. Filipinas, México y Perú efectuaron tres cada uno, mientras que otros países llevaron adelante entre una y dos evaluaciones.

El relevamiento también incluyó productos pesqueros, genética animal, semillas y alimentos destinados a la nutrición de animales.

Estas actividades involucran a distintas cadenas productivas y empresas que necesitan demostrar el cumplimiento de las normas establecidas por los mercados de destino.

En algunos casos, las auditorías se concentran en establecimientos específicos. En otros, evalúan procedimientos generales de control sanitario, sistemas de certificación o medidas destinadas a prevenir enfermedades y riesgos alimentarios.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) tiene un papel central en estos procesos, porque es el organismo encargado de verificar y certificar numerosos aspectos vinculados con la sanidad animal, la protección vegetal y la inocuidad de los alimentos.

Los controles previstos para 2027

El calendario de auditorías continuará durante los próximos meses. La Secretaría de Agricultura anticipó nuevas evaluaciones de Filipinas, Japón, Chile, Tailandia y Corea del Sur, relacionadas con productos cárnicos, lácteos y habilitaciones de establecimientos.

Además, la Unión Europea confirmó cuatro auditorías presenciales para 2027.

Las inspecciones europeas abarcarán inocuidad alimentaria, controles de residuos y contaminantes, y aspectos sanitarios de productos de origen animal y vegetal.

Para las empresas exportadoras, estos procedimientos forman parte de las condiciones necesarias para mantener su participación en mercados que exigen estándares específicos.

La posibilidad de ampliar destinos comerciales puede representar una oportunidad para frigoríficos, establecimientos lácteos, productores frutícolas y otras compañías vinculadas con la agroindustria.

Pero los beneficios económicos no son automáticos. Dependen de los resultados de las evaluaciones, de las habilitaciones que correspondan y de la capacidad de las empresas para concretar operaciones comerciales.

El balance oficial tampoco establece cuánto aumentaron las exportaciones como consecuencia directa de las 60 auditorías, por lo que no sería correcto atribuirles un monto determinado de ventas externas.

El dato permite observar, en cambio, la intensidad de las relaciones sanitarias que Argentina mantiene con sus socios comerciales.

Para un país con una participación relevante de los alimentos y las materias primas agropecuarias en sus exportaciones, sostener esos controles y responder a las exigencias internacionales es parte de la infraestructura necesaria para competir en el comercio mundial.

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