El negocio de pagar el transporte cambia: 28.000 colectivos ya aceptan tarjetas y billeteras digitales

El transporte público argentino está atravesando una transformación que va mucho más allá de reemplazar una tarjeta por el teléfono celular. La incorporación de nuevos medios de pago está modificando la relación entre los pasajeros, las empresas de transporte y las entidades financieras que participan del procesamiento de las operaciones.
El sistema SUBE cumplió 16 años y difundió un balance que permite dimensionar el alcance de esa transformación: actualmente registra más de 15 millones de transacciones diarias vinculadas con viajes y está presente en más de 60 localidades argentinas.
Uno de los datos más relevantes es la expansión de los pagos abiertos. Según la información oficial, esta tecnología ya está disponible en 28.000 colectivos del país, donde los pasajeros pueden utilizar distintos instrumentos para abonar sus viajes.
La tarjeta SUBE continúa funcionando, pero dejó de ser la única alternativa en las unidades que incorporaron el nuevo sistema. Los usuarios también pueden pagar con tarjetas bancarias compatibles y billeteras electrónicas mediante códigos QR.
La apertura representa un cambio importante para el ecosistema de pagos digitales, porque permite incorporar al transporte público instrumentos que las personas ya utilizan para realizar compras y otras operaciones cotidianas.
Un mercado con millones de operaciones diarias
La dimensión del sistema convierte al transporte público en un segmento relevante para la industria financiera.
Las más de 15 millones de transacciones diarias informadas por SUBE muestran la escala de operaciones que administra el sistema, aunque esa cifra no debe confundirse con la cantidad de pagos realizados mediante tarjetas bancarias o billeteras digitales.
El organismo no difundió en su balance qué porcentaje de las transacciones corresponde a cada medio de pago ni cuánto dinero se procesa a través de las nuevas alternativas.
Por lo tanto, todavía no es posible determinar qué participación alcanzaron los bancos y las billeteras dentro del total.
Sin embargo, la disponibilidad de pagos abiertos en 28.000 colectivos permite observar la magnitud de la infraestructura que ya fue adaptada para incorporar distintos instrumentos.
Otro avance es el desarrollo del estándar VQR, pensado para facilitar la interoperabilidad entre billeteras electrónicas y sistemas de cobro del transporte.
La interoperabilidad permite que diferentes aplicaciones puedan operar sobre una infraestructura común, siempre que cumplan con las condiciones técnicas correspondientes.
Este aspecto resulta importante porque reduce la dependencia de un único instrumento de pago y amplía las posibilidades de elección de los usuarios.
Más servicios desde el celular
La digitalización también está avanzando sobre las gestiones relacionadas con el transporte.
La aplicación SUBE cuenta con más de cinco millones de usuarios activos y permite realizar consultas y trámites que anteriormente requerían acudir a puntos de atención presencial.
A estas funciones se suman herramientas como Carga a Bordo, que permite acreditar cargas electrónicas desde la validadora del colectivo, y Atributo a Bordo, destinada a activar determinados beneficios sociales.
El sistema también desarrolló capacidades para generar códigos QR mediante SUBE Digital, ampliando las posibilidades de utilización del teléfono celular.
La red mantiene presencia en colectivos, líneas ferroviarias, subtes, servicios fluviales del delta bonaerense, el Metrotranvía de Mendoza y los trolebuses de Rosario.
La incorporación de nuevos medios de pago no significa que todas las alternativas estén disponibles en cada servicio o localidad. Su utilización depende del avance de la implementación tecnológica.
Para las empresas vinculadas con los servicios financieros, la evolución del sistema abre un mercado de operaciones frecuentes y de alto volumen.
El desafío será determinar cómo se distribuyen esas transacciones entre los distintos participantes y qué nuevas funcionalidades pueden incorporarse sin afectar la accesibilidad del transporte público.



