El crédito a las pymes alcanzó un récord de $60,5 billones, pero más de la mitad de las empresas redujo su deuda

El financiamiento de las pequeñas y medianas empresas argentinas alcanzó un nuevo máximo dentro de la serie estadística del Banco Central, aunque el crecimiento no se distribuyó de manera uniforme entre los distintos tipos de negocios.

Según el Informe de Inclusión Financiera correspondiente al primer semestre de 2026, el saldo total de crédito a empresas con certificado MiPyME llegó a $60,5 billones a valores constantes de junio.

El monto representa un crecimiento real del 2,2% frente a diciembre de 2025, equivalente a aproximadamente $1,3 billones adicionales.

Otro indicador positivo es la cobertura del financiamiento. Alrededor de tres de cada cuatro empresas con certificado MiPyME registraban algún tipo de asistencia crediticia al cierre de junio, una proporción que aumentó 0,8 puntos porcentuales durante el semestre.

Sin embargo, detrás de esos resultados aparece una situación que merece especial atención: el 51,1% de las MiPyMEs redujo su saldo de deuda respecto de seis meses atrás.

Esto significa que, mientras el financiamiento total aumentó, una mayoría de las empresas relevadas disminuyó su exposición al crédito.

Las microempresas muestran una evolución diferente

La principal explicación de esta diferencia aparece al analizar los resultados según el tamaño de los negocios.

Las empresas pequeñas y medianas registraron aumentos del 5,1% y del 6,6%, respectivamente, en sus saldos promedio de financiamiento durante el primer semestre.

Las microempresas, en cambio, mostraron una disminución real del 1,7%.

El Banco Central señala que el crecimiento del crédito estuvo impulsado principalmente por las empresas de mayor tamaño dentro del universo MiPyME, que concentran saldos promedio más elevados.

En las microempresas se mantuvo una mayor proporción de negocios que redujeron sus obligaciones financieras.

Esta diferencia es importante porque las microempresas constituyen la mayor parte del universo de unidades productivas con certificado MiPyME.

Sin embargo, la reducción de deuda no permite concluir por sí sola que esas empresas hayan sufrido un rechazo de financiamiento. También puede responder a decisiones de menor endeudamiento, cancelaciones de obligaciones o cambios en sus necesidades operativas.

Qué préstamos utilizan las pymes y cuánto cuestan

El informe también identifica diferencias en los instrumentos financieros utilizados por las empresas.

El descuento de documentos representó el 43% del saldo total de financiamiento MiPyME en junio, manteniéndose como una de las principales herramientas disponibles.

El financiamiento para capital de trabajo continuó siendo el componente más importante del crédito empresarial, con una expansión real del 3,1% durante el semestre.

Por su parte, las líneas vinculadas principalmente con operaciones de comercio exterior registraron un crecimiento del 11,6%.

En materia de costos, el Banco Central detectó una reducción de las tasas nominales anuales de distintos instrumentos entre diciembre de 2025 y junio de 2026.

La tasa de descuento de documentos pasó del 39,4% al 27,9%, mientras que los adelantos en cuenta corriente bajaron del 58,6% al 43,9%.

Las tarjetas de crédito empresariales también registraron una disminución, aunque continuaron mostrando un costo considerablemente superior: su tasa pasó del 78,8% al 72,3%.

Estas cifras corresponden a tasas nominales de referencia y no representan necesariamente el costo financiero total que enfrenta cada empresa, que depende de comisiones, impuestos, plazos y condiciones particulares.

A pesar del récord de financiamiento, el crédito a las MiPyMEs representó alrededor del 5,4% del Producto Interno Bruto, una proporción que el Banco Central considera todavía reducida frente al potencial productivo de la economía.

El balance deja una conclusión importante: disponer de un mayor volumen agregado de préstamos no significa que todos los negocios estén accediendo al financiamiento en las mismas condiciones.

Para las empresas argentinas, especialmente las de menor tamaño, el desafío sigue siendo conseguir herramientas que permitan sostener el capital de trabajo, invertir en equipamiento y financiar su crecimiento sin comprometer su estabilidad económica.

Compartir noticia