Una tecnología que utiliza plantas logró reducir hasta el 99% de ciertos contaminantes del agua: el ensayo argentino que interesa a la industria

El tratamiento de aguas residuales representa uno de los desafíos ambientales y económicos de numerosas actividades productivas. Frente a los costos de infraestructura y operación de los sistemas tradicionales, una tecnología que utiliza vegetación, materiales granulares y microorganismos comienza a mostrar resultados alentadores en Argentina.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) difundió los resultados de un estudio realizado en Córdoba sobre el funcionamiento de un humedal artificial incorporado a un sistema de tratamiento de efluentes cloacales.

La experiencia se desarrolló en el Centro de Salud de Villa Ciudad Parque, en el Valle de Calamuchita, dentro del Programa de Ordenamiento Territorial de la Cuenca Los Molinos.

El establecimiento contaba con un sistema convencional integrado por cámaras sépticas y sangría. Los especialistas incorporaron una etapa adicional de depuración mediante un humedal construido de flujo subsuperficial horizontal.

Los resultados mostraron mejoras importantes en la calidad del agua tratada, especialmente en los indicadores relacionados con materia orgánica, nitrógeno y fósforo.

Qué resultados obtuvo el INTI

Uno de los datos más relevantes fue la reducción de materia orgánica, medida mediante dos indicadores utilizados habitualmente para evaluar la contaminación del agua.

La disminución de la demanda bioquímica de oxígeno pasó del 66% con el tratamiento convencional al 97% al incorporar el humedal.

En el caso de la demanda química de oxígeno, la reducción aumentó del 63% al 99%.

También se observaron mejoras en la eliminación de nutrientes. La reducción de fósforo pasó del 64% al 87%, mientras que la de nitrógeno aumentó del 36% al 79%.

Los especialistas comprobaron que, después de las cámaras sépticas, algunos parámetros todavía superaban los límites exigidos por la normativa provincial para la disposición en pozo absorbente.

En cambio, después de atravesar el humedal artificial, todos los parámetros evaluados quedaron dentro de los valores establecidos.

El sistema funciona mediante la combinación de vegetación, un lecho granular y microorganismos que contribuyen a degradar materia orgánica y retirar nutrientes del agua.

A diferencia de un humedal natural, esta infraestructura se diseña específicamente para cumplir una función de tratamiento.

Qué oportunidades abre para las empresas

Aunque el ensayo se realizó sobre efluentes de un establecimiento sanitario, sus resultados aportan información para evaluar aplicaciones en otros ámbitos, incluido el industrial.

Para las empresas que necesitan gestionar aguas residuales, este tipo de soluciones puede representar una alternativa complementaria a determinadas tecnologías convencionales.

Sin embargo, el estudio no demuestra que el sistema pueda utilizarse sin modificaciones en cualquier actividad industrial.

La composición de los efluentes, la superficie disponible, las condiciones climáticas y las exigencias ambientales determinan su viabilidad en cada caso.

Tampoco se difundió una estimación de ahorro económico que permita comparar directamente esta tecnología con otras alternativas de tratamiento.

El INTI destaca que disponer de mediciones propias permite avanzar en el análisis técnico de estas soluciones y estudiar su posible aplicación en diferentes establecimientos.

La investigación estuvo a cargo de Leda Lirio, Verónica Barrera y Eliana Bernocco, integrantes del equipo de Aguas y Efluentes del organismo.

Como parte de esta línea de trabajo, el instituto realizará una capacitación presencial sobre diseño de humedales construidos entre el 11 y el 13 de noviembre en Córdoba.

La actividad abordará criterios de diseño, caracterización de efluentes, monitoreo y normativa, con participación de especialistas argentinos y del experto chileno Francisco Torres.

El estudio muestra que determinadas soluciones basadas en procesos naturales pueden complementar la infraestructura sanitaria tradicional.

Para el sector productivo argentino, el próximo paso será evaluar su rendimiento en diferentes tipos de efluentes, sus costos y su capacidad de operación a mayor escala.

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