Una panadería argentina con 95 años de historia fue elegida la mejor del mundo en una categoría internacional

Una histórica panadería de Buenos Aires, fundada en 1931, acaba de sumar un nuevo reconocimiento a sus casi nueve décadas y media de trayectoria. Panadería Artiaga fue distinguida internacionalmente en los Bake & Brew Awards 2026, donde recibió el premio “Heritage Craft Bakery of the Year 2026”.

El reconocimiento destaca a panaderías de distintos lugares del mundo y pone el foco en la tradición, el trabajo artesanal y la trayectoria de establecimientos que lograron construir una identidad propia a lo largo de los años.

El premio es organizado por LUXlife, revista internacional con sede en Reino Unido especializada en servicio, hospitalidad y gastronomía de lujo. De acuerdo con la información difundida por Artiaga, las nominaciones son evaluadas por un jurado integrado por colegas y profesionales gastronómicos, además del aporte de los lectores de la publicación.

Una historia que comenzó en Buenos Aires en 1931

Panadería Artiaga tiene una historia de 95 años vinculada a la elaboración artesanal y a una propuesta gastronómica atravesada por la identidad argentina.

Sus productos tienen como uno de sus ejes los sabores asociados a la cultura local, pero también conservan la influencia de los inmigrantes europeos que fueron parte de los orígenes del establecimiento desde 1931.

La panadería sostiene que su desafío no consiste solamente en preservar las recetas y tradiciones construidas durante décadas, sino en transformar esa historia en una responsabilidad hacia el futuro.

En ese camino, la empresa incorporó distintas iniciativas vinculadas con la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente. Entre ellas se encuentra la utilización de paneles solares, además de una propuesta que prioriza ingredientes orgánicos y naturales.

Una panadería que también busca incorporar nuevas prácticas

El reconocimiento internacional llega en un momento en el que Artiaga busca combinar su tradición con nuevas formas de trabajar.

Uno de los aspectos destacados por la compañía es la conformación de un equipo en el que se busca fortalecer las capacidades de cada persona y generar un clima de apoyo constante. Dentro de ese esquema también se encuentra la inclusión de personas con discapacidad.

La mirada sobre el negocio, de esta manera, no se limita al producto final. La panadería plantea que el crecimiento también debe estar acompañado por el cuidado del capital humano y por una relación responsable con el entorno.

A lo largo de su trayectoria, Artiaga recibió distintos reconocimientos nacionales e internacionales en competencias gastronómicas. Sin embargo, la empresa señala que existe otro reconocimiento que considera todavía más importante: la confianza y la fidelidad de sus clientes.

Del legado familiar a un reconocimiento internacional

Para una empresa que lleva 95 años de historia, el premio también representa un reconocimiento a las distintas generaciones que formaron parte de Artiaga.

Juan Manuel Alfonso Rodríguez, integrante de la tercera generación de la familia, destacó el valor del galardón y lo vinculó directamente con el trabajo realizado por quienes forman y formaron parte de la panadería.

“Este reconocimiento internacional nos llena de orgullo porque premia el talento, la pasión y el esfuerzo de todo el equipo de personas que hace y que hizo Panadería Artiaga”, señaló.

El representante de la tercera generación también puso el foco en el vínculo construido con la comunidad y con quienes trabajan en la empresa. “Sentir el respaldo incondicional tanto de nuestra comunidad como de la gente que nos elige para trabajar representa el verdadero sentido de este camino”, afirmó.

La tradición como una forma de construir identidad

El premio recibido en los Bake & Brew Awards 2026 también pone en primer plano una discusión que atraviesa a muchas empresas gastronómicas con una larga trayectoria: cómo conservar una identidad construida durante décadas sin quedar detenidas en el pasado.

En el caso de Artiaga, la apuesta pasa por mantener los sabores y la historia que forman parte de su identidad, pero incorporando nuevas prácticas vinculadas con la sustentabilidad, la inclusión y la mejora de los procesos.

“Confirmar que la excelencia artesanal no es solo un producto de élite, sino una forma de construir identidad y dejar un legado con alma”, sostuvo Alfonso Rodríguez al referirse al significado del reconocimiento.

La tercera generación de la familia también destacó el compromiso con la mejora continua y con el cuidado del entorno. “Afortunadamente hacemos lo que amamos, apostando a la mejora continua de nuestros productos y a un compromiso real con la sustentabilidad”, expresó.

En esa mirada aparece una idea que atraviesa la historia de la panadería: los 95 años no son solamente un dato de antigüedad, sino el punto de partida para seguir construyendo un legado.

Así, una panadería nacida en Buenos Aires en 1931 vuelve a poner su nombre en el escenario internacional, esta vez a partir de una distinción que reconoce precisamente aquello que forma parte de su identidad: la combinación entre tradición, elaboración artesanal y una historia que busca continuar hacia las próximas generaciones.

Panadería Artiaga está ubicada en Zapiola 4782 y en Av. Ricardo Balbín 4183, ambas en la Ciudad de Buenos Aires.

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